Capitulo XVIII: Escape

1290 Words
FRANK Escuché como se cerraba de un fuerte golpe la puerta. Me senté apoyando los codos en la mesa y juntando mis manos a la altura de mi quijada. —Clayton ¿Qué harás al final? Es hora de comenzar a jugar las cartar y apostar. Me apoyaras en el partido ¿Sí o no?.- Exagere un gesto de desdén. —Quiero dejar en claro que no te necesito para ganar, pero si gano y no me apoyas, ya conoces el resto de la historia. –lo mire fijamente mientras Bill se ponía detrás de él y agarraba sus hombros, como haciéndole masajes. Clayton tragó tan fuerte que lo escuche desde mi asiento. —Vamos Frank, no seas tan duro con nuestro viejo amigo Clayton. Él siempre nos fue leal ¿No es cierto?.- le susurró al oído. Apostaba que el viejo estaba a punto de mearse encima. Simplemente había olvidado el maravilloso equipo de terror que hacíamos. Lo miré levantando las cejas como esperando su respuesta. —Ssiisi, si por supuesto.- asintió frenéticamente, mientras se pasaba por la frente un pañuelo color blanco. —Perfecto. Me pone muy feliz tenerte en nuestro bando.-Le regale una sonrisa falsa que no llegaba a mis ojos. Tenía que dejarle en claro quien éramos, sobre todo que nadie puede joderme. —Ah, por cierto. El compromiso con su hija que arreglaron mi padre y usted a mis espaldas y sin consultarme, queda cancelado.- Impuse firme, mientras golpeaba contra la mesa mis dedos repetidamente. Abrió los ojos sorprendido y abrió su maldita boca para tratar de decir algo pero lo corte levantando una mano. —No se preocupe. Soy un caballero y yo hablare con Lucy personalmente, como corresponde.- lo mire a mis ojos y estire un brazo hacia la salida. —Eso fue todo, muchas gracias por venir un domingo, Clayton. Lo llamo luego. El viejo Clayton se paró rápidamente y se fue acompañado por Daniel. Esto recién comenzaba, estos cambio internos traerían una cola de problemas. Y yo ya los veía venir. Miré mi celular el cual estaba explotado de mensajes, pero solo uno llamo mi atención. Un mensaje de Sienna. Instantáneamente una sonrisa involuntaria se pintó en mi rostro, por primera vez en el día algo mejoraba mi humor. Bill se sentó a mi lado y empujo mi hombro. Aunque me miro raro, esperaba que me diga algo pero solo sacudió su cabeza. Se quedó en silencio como por 30 segundos. Tiempo record para mi hermano. —Eso fue fantástico Hermanito. No sé por qué no acepte antes este maldito puesto.- expreso mientras abrió una laptop. ¿De dónde carajos la sacó? —Por donde quieres seguir.- me consultó. Yo solo podía pensar en una sola cosa o mejor dicho en una sola persona. —Comenzaré con lo más importante.-Afirme mientras me levantaba, Bill me vio con una extraña cara y rodo sus ojos. —Iras a ver a Sienna, obviamente. Eres tan predecible, parece que nunca estuviste con una mujer.- maldijo por lo bajo —Que te puedo decir, es mi periodista favorita.-tome mi celular, pero Bill cerró también su laptop. —Vamos, déjame acompañarte.- automáticamente lo rechace con la mano. — ¿para qué quieres ir? Yo voy exclusivamente a darle una lección-Exclame con tono sugestivo para que me entendiera. —Por algo soy tu jefe de campaña.-se agarró la cara con resignación. —Antes de que quieras hacer cualquier cosa referida al placer, debemos saber por qué Sienna escribió sobre una traición en ese artículo. Obviamente yo soy imparcial y objetivo, no estoy todo embobado como cierto diputado que conozco. Así que yo podre charlar decentemente con ella.-Suspire resignado porque tenía razón. Yo no era para nada objetivo con Sienna. —El placer será para luego.- dijo levantándose y abriendo la puerta. —Primero el trabajo.- afirme no muy feliz. Llegamos al complejo de departamentos con demasiada rapidez. Bill manejando su auto era un relámpago, mala noticia para mi salud física y mental. Pegado a nuestro auto, nos seguía el auto de mi seguridad. Daniel con su apoyo operativo del día. — ¿Qué piso es? .- pregunto bajando del auto y adelantándose. —El segundo “B”.- dije sin pensar en la intensidad de mi hermano. Su cabello rubio perfectamente arreglado, brillaba bajo la luz del sol. Casi parecía una broma del destino que se pareciera tanto a Papá y se llevaran tan pesimamente mal. —Basta Bill, deja de tocar el timbre. Es solo una vez.- exclame tratando de sacar su mano del panel del edificio. Al minuto, una rubia exuberante nos abrió la puerta. Obviamente no era mi Sienna. Esto me impaciento aún más. — ¿tú eres Sienna?.- preguntó Bill, remarcando la palabra TU. Prácticamente estaba desnudando a esta mujer con la mirada. Corrí con un brazo a Bill del medio. — Estoy buscando a Sienna. ¿Tú eres?.- pregunte mientras le sonreía amablemente y le ofrecía una mano para saludar. Los sociales eran un don nato en mí. — Si, ésta. – dijo cortantemente y rechazo mi mano. Cayendo a la mierda la teoría de mi talento. —Antes de dejarte subir, déjame decirte tres simples cosas.- levanto tres dedos, sus uñas largas y rosas estaban perfectamente pintadas. —Lo primero, no me caes bien. No intentes cambiarlo. Lo segundo, me llamo Miley y soy la mejor amiga de Sienna, así que me veras muy seguido y me enterare de absolutamente todo.-con su ultimo dedo levantado, señalo mi pecho. —Tercero. Si la lastimas te la veras conmigo. Ella es muy inocente para tipos como tú. Pude ver por el rabillo de mi ojo que a Bill no le gustó nada el tono de voz de Miley y como se dirigió. Pero a mí me ponía feliz que Sienna tuviera a su alrededor alguien que se preocupara por ella y la cuidara tanto. —Tampoco es que es taaaaan inocente.-dijo Bill tratando de defenderme. Yo maldecí internamente. Viendo sus personalidades sabía que iban a discutir largo y tendido. Yo tenía un solo propósito, que era ver a Sienna. Así que aproveche la oportunidad, rodee a Miley y subí corriendo por las escaleras. Como esperando mi llegada, Sienna estaba apoyada en el marco de la puerta mirándose las uñas. —Frank. - Cuando me vio sus ojos se iluminaron, eso alimento increíblemente mi ego. —Perdón por lo de ahí abajo. Debía dejarla sino me mataría.- Se disculpó haciendo un puchero. Que me hizo entrar unas ganas indescriptibles de morderle los labios. Sin contestarle nada y sin dudarlo un segundo la tome con mis dos brazos por la cintura. La bese desesperadamente y ella lo correspondió como sintiendo la misma necesidad que yo tenía de ella. La levante un poco del suelo, como si así la pudiera acercar más a mi cuerpo. Gemí molesto cuando se separó de mi boca. — ¿No estas molesto por mi artículo?.-me pregunto. Sus tiernos ojos derribaron todas mis barreras. — No tienes idea. Al principio tenía ganas de venir y darte unas fuertes nalgadas en ese trasero.-dije mientras lo tocaba. — Pero luego entendí que tengo que darte las gracias también. –me sinceré. — ¿Tiene salida de emergencia el edificio?.- pregunté ansioso. Desde aquí se escuchaba la acalorada discusión entre Miley y Bill. ¿Sobre qué? No tengo la menor idea. Sienna Señalo una puerta al final del pasillo. —Tráeme una gorra y ponte unas gafas, Rápido. Volvió y estaba realmente hermosa, con unas gafas Ray Ban y su cabello en una coleta. Una gorra color n***o colgaba de su mano, me la puse rápidamente dispuesto a partir. Tome su mano y nos escapamos del drama que se estaba generando allá abajo.
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