Mi lucha hace que se excite más y su respiración se hace más pesada mientras lame. Con un último gemido, me cubre el coño con la boca y chupa, y entonces todo dentro de mí explota. Grito mientras mi cuerpo se estremece y siento un torrente de humedad entre mis piernas. Señor G. lo lame como si fuera crema dulce, y todo lo que puedo hacer es quedarme ahí tratando de recuperar el aliento. —Es el pastel más dulce que he comido nunca. — Gime mientras da otro lametón como si no pudiera evitarlo. —Veamos si las tetas saben igual de bien. Cuando se acerca a la parte superior de mi uniforme, veo por primera vez que la parte delantera de sus pantalones está abierta. Su polla es larga y gruesa, sobresale entre sus piernas y la cabeza gotea lentamente sobre el suelo. Por un momento, no puedo aparta

