Me cubre con su imponencia, su cuerpo alto y musculoso. Siento calor, demasiado calor y comienza a dolerme el coño. Palpita, quema, me estoy mojando con su cercanía y esto no es nada normal. ¿Qué me sucede? —No vas a tu maldita casa porque vine por ti—susurra demasiado cerca—. Vine por mi compañera. Y quizás aún no lo comprendes o no quieres hacerlo, pero tú eres mi compañera—Mis ojos se llenan de lágrimas y niego, me está mintiendo y eso no puedo permitirlo—. Nena—Sus dedos toman mi barbilla con delicadeza y limpian mis lágrimas con cuidado de no lastimarme—. Nunca me uniría a otra mujer porque te he marcado desde que te conocí. Jamás podría ponerle la mano encima a otra cuando tengo tu aroma en mi nariz, tu delicioso sabor en mi maldito paladar—Se inclina más cerca y sus manos acaricia

