Gaby La luz de la ventana del dormitorio brilla sobre mis mantas, y me doy cuenta de que la tormenta de anoche debe de haber pasado. Fue muy fuerte y acabé teniendo un sueño de lo más alocado. Cuando me doy la vuelta para estirarme, noto lo dolorido que tengo el cuerpo, y entonces todo vuelve en flashes: el híbrido irrumpiendo, montándome, y luego, en algún momento, me desmayo. No recuerdo nada después de eso, pero me duele el interior de los muslos de estar tan abierta. Por suerte, no me duele tanto el sexo, y debe de ser porque mi pequeña loba me ha protegido. Está felizmente relajada dentro de mí y satisfecha de una forma que nunca antes había sentido. Al mirarme, veo que estoy completamente desnuda, pero no recuerdo haber venido a la cama. Quizá el híbrido me trajo aquí antes

