—La he criado. — Da un tirón para que asome uno de mis pechos y empieza a manosearlo. —Ya le está saliendo un poco de crema. No sé qué es más dulce, si su coño o su leche. Mi padre se lame los labios mientras nos mira. — ¿Está, ah, embarazada?— Mi padre tartamudea mientras su mano acaricia su erección a través de los pantalones. — ¿Cómo podría no estarlo? ¿Crees que no follo el apretado coño adolescente de tu hija tan a menudo cómo puedo? — Papi desliza un dedo dentro de mí y empieza a meterlo y sacarlo. —No importa lo duro o lo a menudo que la folle, sigue apretada y siempre suplicando polla. Santino me aprieta el clítoris con la palma de la mano mientras mete y saca el dedo. Ya no oigo lo que dice porque estoy absorta en mi propio placer. —Córrete para tu papi. — me dice al oído.

