—No tan rápido. Has venido a venderlo, por así decirlo así que voy a comprarlo. — Se lame los labios y da un paso hacia mí. —Tengo dinero para quemar, y hace mucho que no se me moja la polla. Nunca he tenido algo tan joven, y te he echado el ojo durante mucho tiempo. Todo al sur de mi ombligo se aprieta con sus palabras. Lo que dice es tan duro y sucio, pero algo en mí lo anhela. Tal vez por eso ninguno de los chicos de la escuela lo hizo nunca por mí, porque Callum es un hombre hecho y derecho y estoy considerando seguir adelante con ello. —Yo... umm, yo... —Vamos, no seas bromista. — Saca la cartera y veo cómo la abre y saca un fajo de billetes. —Puedes quedarte con esto si me dejas lamerlo. —¿Qué? —No puedo creer lo que está diciendo. —Esto de aquí. — Aprieta el montón de bille

