Mi polla duele, una novedad. Alexandra empezó a trabajar hace tres semanas. La ubiqué en recursos humanos, una decisión acertada ya que es buena tratando a las personas. Siempre sonriente y servicial. Duele verla y no ponerla de rodillas y enterrarme como un puto animal en su coño. Y es que... no puedo acercarme como quiero. Es como si existiera una barrera endeble entre nosotros. Es amable, intercambiamos miradas, pero siempre estoy ocupado y ella está en otro piso atendiendo sus labores. Mierda, si tuviera un currículo más amplio, la habría puesto como mi secretaria. Estaría comiéndole el coño en este momento. Aunque no sería apropiado. Aun cuando la deseo tanto, quiero que descubra lo que realmente le gusta, su pasión. Es bastante eficiente y cumple con su trabajo, pero creo que no

