Es tan extraño que me comporte así, nunca marco a las chicas con las que follo. Alexandra saca un lado de mí que no comprendo y comienza a irritarme. La insto a soltarme. Mis manos ascienden hasta tocar sus bragas. Sonrío, son de encaje, tela suave que resalta su culo. —Es cierto que llevas bragas—Engancho mis dedos en la tela y deslizo la prenda por sus piernas. Alza los pies y las guardo en mi bolsillo—Son mías ahora. —¿Vas a usarlas? —Me gusta que aun encuentre la manera de burlarse en medio de la lujuria que nos enciende. —No, la colocaré sobre mi polla y las llenaré de mi semen para grabar mi aroma en ellas. Se muerde el labio y no agrega nada. Levantó la falda hasta que visualizo su coño húmedo y rosado. No espero, no puedo contenerme. Mi lengua lame toda su rajita mojada. Ale

