Esa mujer me destroza y me recompone, me encanta. —Las utilidades han subido 12% en este trimestre. Es un buen augurio. Aprieto los puños y tenso la mandíbula. Me cuesta trabajo esconder las sensaciones calientes que me recorren. El papá de Alexandra está charlando conmigo a llamada. través de una video Su hija está justo debajo de la mesa, con mi adolorida polla en su boca. Mierda, las coincidencias no suelen ser muy buenas. No puedo pedirle que pare, porque la manera en la que me succiona me lleva al límite. Sus ojos avellana y traviesos parpadean con fingida inocencia, su boca sostiene mi polla como si fuera una paleta, su mano ahueca mis bolas. Mi mirada se pierde en el escote de su blusa, sus dulces tetas libres tras esa tela que acaricia sus pezones. Ya quiero correrme. —¿Ja

