—Más que nada. Más de lo que yo misma entiendo. —Entonces estamos bien. Esta conexión que tenemos, osita, yo tampoco la entiendo. Pero sé en mi alma que estamos destinados a estar juntos. La cagaremos, aprenderemos, lo resolveremos y siempre estaremos juntos, ¿de acuerdo? Ella asiente, y siento que su cuerpo me acaricia por dentro. —Esa es mi buena niña, la mejor. Te necesito. No sólo te deseo. Necesito cada parte de ti. ¿Lo entiendes? No sólo esto — muevo la cabeza de arriba abajo hacia su cuerpo desnudo y una sonrisa se dibuja en sus labios. —Toda tú. La niña, la mujer, la amante, la amiga, la jardinera... el dolor en mi culo. —Sonrió y empujó suavemente hacia arriba, haciendo que su boca se separe en un pequeño ‘oh’ sus ojos comenzando a desviarse. —¿Pero ahora mismo? —Pasó una ma

