Han pasado cuatro días desde que levanté a mi bebé del suelo de esa vieja cabaña, pero podría ser toda una vida. Estuvo enferma durante casi dos días antes de que fuera a la farmacia y comprara la prueba de embarazo. Y el mundo que creía que había cambiado tanto... no era nada comparado con el de ahora. Voy a ser padre. Y ya no soy la misma persona que era hace dos días. La dura realidad del mundo que he creado me golpeó cuando miré ese palo de plástico con dos líneas azules. Tengo que hacerlo mejor. Tengo que ser mejor. No más excusas. Haré una vida para nosotros que los haga sentir orgullosos. A mi osita y a mi hijo. —Papi. —mi bebe me toca el brazo, sacándome de mi ensoñación. —¿Estás bien? Me doy cuenta de que estoy temblando. Mi polla está profundamente dentro de ella m

