—Así que supongo que esta noche no es posible —dije riendo entre dientes—. Mañana por la noche, entonces, pasaremos a recogerte por si vuelves a llegar tarde. —Es un largo camino para venir a recogerme. La mayor parte de la cita, si es una cita que quieres, la pasarías en tu coche —dije como si estuviera loco. —Si mal no recuerdo, tenerte como mi acompañante en el asiento trasero del coche me abre muchas posibilidades interesantes —dijo él también riendo—. Tenías muchas ganas, si mal no recuerdo, de aliviarme la tensión, y llevo semanas tenso desde que te fuiste sin decirme nada. —¡Yo también he estado pensando mucho en esa noche! —admití con un suspiro entrecortado. —¿A qué hora terminas mañana? —preguntó con voz ronca, excitado por el mero sonido de ese suspiro entrecortado. —Si no

