—Tengo una cita contigo mañana por la noche. Julia siempre va a ese evento, y hemos ido juntas como amigas. Simplemente dio por sentado que volvería a pasar, y te estaba explicando que se equivocó cuando empezaste a hacer planes para dejarme otra vez. ¿Por qué no puedes hablar conmigo cuando hago una tontería así? —¡No debería tener que señalarte cuando eres un idiota! —espetó ella, sorprendida por su admisión de que estaba equivocado. —Mira, lo entiendo. No me necesitas; puedes alejarte de esto y seguir adelante. Lo has dejado clarísimo —suspiró Chess y abrazó a Ariel—. Soy yo, no puedo soltarlo. No quiero soltarlo. Quiero que esto, lo nuestro, funcione. Créeme cuando te digo que ninguna otra mujer que conozco me ha hecho sentir como tú con solo una noche juntos. Nunca he perseguido a u

