Janet rodó en la cama, deseando haber tenido cuidado de llevarse el analgésico con ella. Entre los tres tequilas y los episodios intermitentes de llanto que había tenido la noche anterior, sentía que su cabeza estaba envuelta en un torniquete. Escuchó un golpe en la puerta y se deslizó bajo las mantas. - Vete- se quejó. - Janet, abre- dijo Brooke a través de la puerta-. Tu madre me envió a ver cómo estás y no podré darle un informe completo hasta que te vea con mis propios ojos. Ella levantó la cabeza dolorida y tiró las sábanas. - Okay espera- Se arrastró hasta la puerta, manteniendo una mano presionada contra su frente, como si esto pudiera evitar que su cerebro se cayera. Cuando Janet abrió la puerta, Brooke hizo una mueca. - Te ves como lo que vomité en el desayuno. - Hazme un

