Jake se echó hacia atrás. —¡Estás loco! La puerta estaba cerrada. —Tres de nosotros aquí no es suficiente —dijo Jake. —El hombre es un asesino. —De acuerdo, llama para pedir más refuerzos. Intentaré por la puerta de atrás. —Tal vez, deberías esperar, podemos tener algunos oficiales aquí en diez minutos. —Un niño está en peligro. Tenemos suficiente evidencia para entrar y arrestar. Voy a intentar la puerta trasera. —Bastardo obstinado, Mike —expresó Jake, suspirando. —¿Bastardo obstinado, qué? —replicó Yorke con una sonrisa. —Bastardo obstinado, señor —dijo Jake, devolviendo la sonrisa. Yorke se escabulló por la parte trasera de la granja, dejando a Jake con su teléfono móvil. Intentó llamar a la puerta trasera, pero tampoco obtuvo respuesta. Probó el picaporte. Estaba abierta. E

