Yorke lo rompió, levantando ligeramente la voz. —Sospecho que su hijo está involucrado en estos secuestros. Si no empieza a ayudarnos, y esta persecución se nos va de las manos, su hijo podría estar en peligro. Ayúdenos a encontrarlo antes de que sea demasiado tarde. Quiero ayudar a todos los implicados. Roy miró fijamente a Yorke. —Realmente no... —Basta —dijo Eileen. Su voz era débil, pero consiguió algo de volumen. Tanto Yorke como Roy la miraron con la boca abierta. —Esto ya ha durado demasiado. Se puso en pie, agarrándose la cadera. Tomó un bastón apoyado en un viejo televisor y cojeó hasta la esquina. Roy negó con la cabeza. —Está muy enferma y tú has tenido que ir a desenterrar el pasado. Cuando volvió, llevaba en la mano una pequeña caja de madera. Volvió a bajarse, haciendo

