"Señor Carter, si me permite decirle que tiene usted una esposa muy bonita ya entiendo por qué son tantos los hombres que van tras ella."
Kayla Peig realmente era hermosa. Su figura era delicada, y sus ojos eran grandes, redondos,de un tono entre marron y verde. Sus cejas se unieron sobre sus ojos, por el miedo que sentía en ese momento.
En realidad, era tan atractiva que cualquier hombre podría enamorarse de ella con muchisima facilidad; solo una mirada suya bastaria para que eso pasara.
"¿Estás asustada?", le preguntó Mateo, con sus ojos clavados en ella y con un tono amenazador.
Asustada, sí, por supuesto que lo estaba.
"¡Habla! ¡No estes actuando como una estúpida!", gritó, lleno de rabia.
"Yo... Yo...", tartamudeó, sin poder completar una oración. Realmente, quería decir algo pero, las palabras simplemente no le salían.Estas parecían perderse en algún lugar dentro de su garganta, pues no tenía idea de en qué podía hablar frente a ese hombre peligroso.
"Tú has salido con muchos hombres, eso es lo que dice tu reputación. Entonces, ¿ Que te hace estar tan callada? Él odiaba a esas mujeres que cambiaban deforma y odiaba más que nada a la mujer que tenía frente a él.
De no ser porque él ya había escuchado hablar de ella y su pasado, habría logrado engañarlo.
"Señor Carter, debería enseñarle a ser obediente y no vaya a ser que quiera engañarlo en el futuro", exclamó uno de los hombres, con total desprecio.
"Yo no estoy fingiendo, no le voy a engañar",dijo Kayla, finalmente.
"¡Eso espero! ¡De otra manera, tu familia no podrá seguir viviendo!", le advirtió Carter, con un tono rudo.
"Bueno, bueno, ¡vamos! No debemos molestar a los recien casados", expresó uno de los presentes en la habitación.
Fue una boda sin ceremonia,pero ella había firmado y, de esa manera, le vendió su alma a ese hombre tan horrible.
Al notar la mirada en los ojos de Mateo , todos abandonaron la habitación, la cual se vació al instante, dejándolos solos a ellos dos.
"¡Vamos, levántate!", le ordenó Brian, aún sentado sobre el sofá, con elegancia.
Kayla logró ponerse de pie, sin importar lo incómodo que era el vestido de novia con la cola tan larga e innecesaria para su gusto , tiro de él fuerte revelando los tacones blancos que tenía en sus pies.
"Ven aquí y siéntate a mi lado", le dijo el hombre y la miraba preguntándose por qué ella actuaba de manera tan pretenciosa esa noche, si ella solía ser atrevida.
Al sentarse, le entrego una copa de wisky
En mano, al tiempo que le decía: "Bebe esto!".
"Yo no bebo", respondió Kayla.
Mateo endureció sus facciones, pero, no la dejó tranquila tan fácilmente, con su mano la tomó de la cara y vació la copa directamente dentro de su boca.
La bebida era tan fuerte lo cual hizo que la chica se ahogara tosiendo con fuerza al instante.
"¿Es en serio?", dijo el hombre, riendose de ella.
"De ahora en adelante, eres la señora Carter, mi esposa. Ese es un título que no cualquiera puede tener", agregó. Él quería dejar muy claro desde el principio que no soportaría malos comportamientos de su parte.
'Yo no quiero ese título, en lo absoluto', dijo en voz alta.
¿Señora Carter? A ella no le interesaba eso,para nada , solo quería ser capaz de ir a la universidad a terminar su ultimo año con libertad. Sin embargo, todos sus sueños se habían destrozado.
" Que descaro el tuyo, dame las gracias por dejar vivir a tu familia y no me hagas enojar", dijo Mateo mirandola con los ojos llenos de rabia.
Kayla tan solo apretó sus labios, sin pronunciar una palabra, no porque no quisiera hablar,sino porque le dolía mucho el estómago.
Su esposo la ayudó a levantarse y la apoyó sobre su hombro. La llevó por la habitación y la tiró sobre la cama.
Debido a la pesadez de la cabeza de Kayla, al caer sobre la cama, se golpeó con la mesa dejando ver una herrida en su frente. A causa del golpe, se sintió mucho más mareada.
Mate no mostró ni una pizca de piedad por la mujer que estaba frente a él;simplemente la miró con mucho deseo.
Kayla cubrió su cuerpo con la manta por instinto, al ver que Mateo se inclinaba sobre ella de manera intimidante.
"Señorita , no olvides que firmaste el contrato de matrimonio, entonces, ¿por qué tendrías que esconderte de tu hombre?", dijo él en tono burlón, mientras la veía oculta bajo la manta.
El hombre no era capaz de entender por qué se estaba escondiendo. De cualquier manera,él no la dejaría aquella noche. Mientras tanto, Kayla estaba tan aterrorizada del hombre que tenía frente a ella.
"Legalmente, ya eres mi esposa", continuó diciendo él, al tiempo que acortaba más la distancia entre ellos.
"Es que acaso, ¿no sabes cómo cumplir con tu deber como esposa?",agregó, lanzando una mirada despectiva a la mujer, que recién se había convertido en su esposa, aún cubierta por la manta.
"No, yo no quiero!", gritó Kayla. " Alejese de mi , por favor " Pese a estar aterrorizada por completo, tuvo la valentí de mirarle a los ojos y mostrar que no estaba fe acuerdo.
Tan solo eres una mujer que compré con mi dinero. ¿De verdad crees que tienes derecho a elegir?", exclamó él, apretando la mandíbula.¡No podía creer la astucia que tenía esa mujer!
La intensidad de su voz ocasionó un visible estremecimiento en el cuerpo de la chica. Al notarlo, las cejas del hombre se levantaron levemente. ¿Cómo era capaz de fingir temor con tanta naturalidad? Mientras más se comportaba de esa manera, él se mostraba más decidido a enseñarle cuál era su lugar.
Mateo subió a la cama y la agarró con fuerza,atrayéndola hacia él. Envolvió el cuerpo tembloroso de la chica con sus musculosos brazos, manteniéndola aún más cerca de él.
"¡Suélteme!", exclamó ella, tratando de apartarlo con todas sus fuerzas. No obstante,en comparación con él, ella era débil. Y, aun así, no quería rendirse tan fácilmente.
Con una sonrisa, le dijo: "¿Que te suelte? ¿Olvidaste que hoy es el día de nuestra boda? Nuestro matrimonio será consumado esta misma noche".
"¡No, por favor, no! ¡Por favor,déjeme!", pidió Kayla, sintiéndose humillada.
"Thalya ¿me estás jodiendo? ¿Por qué te estás comportando como si fuese tu primera vez?¿No crees que estás siendo hipócrita?", dijo, pensando que siendo ella la famosa chica de la familia , haría cualquier cosa por dinero. Él sabía que mientras tuviese mucho dinero, ella no lo rechazaría.
No obstante, esa mujer frente a él no paraba de sorprenderlo.
"¡Ay! ¡Duele mucho! Por favor, basta..." La chica no podía dejar de gritar de dolor, una vez que ese hombre se puso entre sus piernas. Ahora ya no había vuelta atrás había perdido su virginadad con alguien a quien no quería y quien la uso sin pensarselo.
"¡Lárgate! ¡Vete de esta habitación!", gritó Mateo repentinamente, cuando ya había acabado. Él tenía preparadas dos habitaciones porque no quería que ella se quedara en su habitación.
La chica tembló de nuevo, de manera visible,ante sus órdenes. Antes de salir de la habitación, cubrió su cuerpo rápidamente con una sábana y al levantarse de la cama miro fijamente aquella mancha de sangre que había quedado el colchón, al verla, el hombre no entendía nada mientras que Kayla se sintía completamente deshonrada.