MIDYAT, MARDIN, TURQUÍA. —¿Van a sanar? —Tardarán un poco, pero estarán bien—aseguró la mujer que costuraba la herida con sumo cuidado bajo la atenta mirada de Ozcan quien mantenía su mano sobre la barbilla y unos ojos perdidos que parecían estar conspirando. El comentario de la mujer llamó su atención y entonces la doctora hizo una pregunta—. Dos de las heridas se ven muy bien, de hecho, están cerradas, pero otra de ellas no parece normal. Podría complicarse ¿Cuántas veces ha sido suturada? —Tres con esta. —¿Y que pasó? —Me arranque las suturas—confesó haciendo que el hombre bufara. ¡Era lo que faltaba nada más! La mujer levantó las cejas, un poco molesta por la respuesta, pero no hizo ni dijo nada más. Elif entendió eso como su forma de protestar al respecto. Ozcan se apartó d

