—¿Y eso es posible? —No—dijo en voz baja—inmediatamente. Entendió el punto. Ella misma había sido obligada a esperar a sus veinte para poder entrar directamente a la vida marital. Era una regla escrita y pactada que no se podía cambiar bajo ni un solo concepto. A Rizvan le convenía aceptar esa propuesta por varías razones. —¿Y crees que será posible? —¿Qué? ¿Vas a usarlo? —preguntó haciendo que Elif sonriera. —¿Cómo crees que lo usaré? —Tus ojos brillan de forma particular y creo que estas usando tus conocimientos sobre el comportamiento de los hombres en la Turk par saber que tanto confiar en ellos. Aunque parezcan cosas banales no lo son en absoluto, porque todo aquí, inclusive algo tan natural como tener sexo, tiene un valor poderoso en el juego de poder—comentó la Kralice d

