CAPITULO 119-4

1720 Words

Habría elegido mil y una veces que fuera torturada a dar espacio a sus pensamientos de ver nacer la posibilidad de que realmente lo sintiera. Fue como si su corazón dejara de latir cuando imaginó sus delicados brazos y esas suaves manos pegarse al fierro ardiente que significaba el Ölum. Sus ojos grises parecían la mezcla de dos fríos tempranos de hielo con la pureza de la noche. Oscurecidos, más no dolidos, pero si consternados. No quería hablar con ella. Que todos eligieran a su merced, no importaba. —¿Esa es la verdad? —¿Por qué demonios te mentiría? —Lo hiciste ver demasiado fácil. —¿El divorcio? —El divorcio. Ahora, aunque existiera la posibilidad de que las cosas cambiaran, no podrías casarte con ella de nuevo nunca. Tomaste la forma de divorcio más rápida pero también la m

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