Quinn volvió a mirar a Kat y a Trevor mientras la imagen de la marca de apareamiento chispeaba en su celosa mente. “Están molestando a mis pacientes”, se quejó la señora Tully. Warren salió empujando a Quinn hasta la puerta mientras llamaba a su hermano por encima del hombro, “Vamos Nick. Deja que la doctora se ocupe de ella primero... después podrás despotricar. En el pasillo, Quinn se volvió hacia Warren, “Me hubiera quedado cuidando a Kat, pero estúpido de mí, pensé que sus estúpidos hermanos podían hacer el maldito trabajo”. Su voz era peligrosamente suave, necesitaba un escape para su ira. “Quizá deberías haber venido en vez de enviar espías”, replicó Warren, sintiendo que la vieja riña aún estaba en alguna parte de su fea cabeza. “Te advertí que mantuvieras lejos de ella cuando e

