Agni me siguió pero fui más rápida y tomé el ascensor antes de que pudiera impedirlo, sequé mi rostro e intenté controlar mi respiración para no lucir tan desastrosa como tenía el alma. Ahora no tenía de otra, era volver o volver. No tardé más de veinte minutos en recoger las pocas cosas de mi habitación, las que había comprado por mi cuenta y dejé todo lo que vino con mi empleo. Respiré hondo y abracé mi cuerpo mientras intentaba no ser vista por las chicas, no quería dar explicaciones y aunque no era la mejor forma de irme luego de hacer tan buenas amistades, era la única que tenía por ahora. Esperaba llamarlas alguna vez y mantener el contacto de alguna forma pero, por el momento, lo que necesitaba era salir de ahí. Y mientras caminaba me di cuenta de que aunque tenía una buena cantid

