Ernesto.
—¿Lista?. —se gira asustada donde no me había visto.
—Eh si, estoy lista.
—Vamos entonces. —salimos de la cocina los dos, voy a mi vehículo personal—. Y dime, ¿Vives en la dirección del documento?.
—¿Eh?.
—Si te llevo a la dirección que tengo aca registrada. —miro mi teléfono viendo la dirección—. Aca sale Venezuela al doscientos.
—Ah si, no... Me fui de la casa de mis papás hace unos meses.
—Lo tendrías que haber avisado.
—Estaba esperando a hacer el cambio del documento.
—Dime la dirección nueva.
—Espera que no me acuerdo. —la miro asombrado, busca en un cuadernito que saca de la mochila—. Aca lo anoté... —me mira sonriendo, como si fuera un logro haber encontrado su dirección—. Rio Paraná, mil doscientos tres.
—Ya sé dónde es.
—¿Te sabes todas las direcciones de la ciudad?.
—No, obvio no, pero sé direccionarme. —cambio la dirección que tenia y pongo la que me dio—. Bien, vamos y no te olvides de hacer el cambio de dirección cuanto antes.
—¿Hay problema si no cambio?.
—¿De quién es la dirección vieja?.
—De mis papás, ¿por?.
—Crei en un momento que era de tu pareja, se separaron y piensan volver. —la miro alzando las cejas, ella sonrie pareciéndome mas hermosa—. ¿Qué?.
—Nada, me da risa las conclusiones que sacan las personas.
—¿No soy el único que piensa asi?.
—Noup, hasta Araceli me preguntó el motivo del porqué mudé y tenia dos hipótesis, o me junté o me separé, ninguna de las dos en realidad.
—¿Cuántos años tienes?.
—¿No esta en mi informe?.
—Si, pero ahora dudo de que sea verdad.
—¿Cuántos me das?.
—Me da miedo arriesgar.
—¿Por?.
—Porque las mujeres se ofenden si les das mas, entonces no sé.
—Dime ya cuánto me das. —llegamos al portón donde viene el que la acosa, cuando la ve va del lado de ella pero le hago seña.
—Por aca. —rodea sin dejar de verla—. Ya salimos y no volvemos. —la mira a Candela serio y yo toso cruzando el brazo agarrando con fuerza el volante—. ¿Cómo va todo?.
—Bien señor.
—Dame el fichero asi veo. —me lo pasa asi veo—. ¿Me dices la hora Cande?.
—Si, una y veinte.
—Bien. —anoto mi salida y la salida de Candela—. Toma, buena jornada. —le devuelvo la lista—. Nos vemos.
—Si. —salgo viéndolo por el espejo como queda viendo la camioneta.
—¿Dónde quedamos?. —la miro asi me dice pero me sonrie—. ¿Qué?.
—En que estabas aterrado por mi edad.
—Aaahhh, ya recuerdo, bien... No sé si poner mi vida en peligro o no.
—Yo jamás te pondría en un aprieto.
—¿No?.
—No, mírate y mírame a mi, tal vez tirarte si, pero ya, nada mas. —me miro y la miro a ella.
—¿Y qué tengo que ver?.
—La diferencia Ernesto, tus muslos son de puro musculo, los míos de grasa. —le miro las piernas chupándome los labios—. ¿Qué pasa?.
—Nada, tienes buenas piernas la verdad, no veo grasa. —la miro sorprendido cuando rie con ganas—. Es verdad.
—Estoy sentada, espera a que me pare.
—¿Qué voy a ver?.
—La realidad.
—Ah ya, inseguridades.
—No cambies de tema.
—Tu lo cambiaste.
—Bueno, dime de una vez cuántos años me das, y no me mates por favor.
—Sé que tienes veinticuatro, pero quería que tu me lo digas.
—¿Para?.
—Para charlar, nunca hablamos Candela, y te estoy llevando, no quería que sea incómodo. —no dice nada en todo en todo el viaje, llego a la calle que me dijo viendo a todos lados—. Dime dónde por favor.
—Allá en la esquina.
—¿Vives en la esquina?.
—Si, me gustó porque tiene salida independiente.
—Esta bueno eso.
—Si, mucho. —paro viéndola—. Gracias Ernesto.
—Un placer. —cuando baja le miro el culo precioso que tiene envuelto en una calza, cuando rodea en auto bajo el vidrio—. Mañana vengo a buscarte. —tiene un mini patio que esta bueno para un poco de seguridad a la hora de entrar y salir, abre pero no entra—. A las siete y media estoy aca.
—Gracias, si nos vuelve a ver juntos va a dejar de molestar.
—Tu tranquila, yo arreglo eso, descansa.
—Nos vemos.
.........................
Me cambio cada día agradeciendo que no uso traje, tenemos el uniforme que es un jean azul oscuro tipo cargo, remera blanca, zapatos tipo leñador, en invierno campera rompe viento y en verano cambiamos, cuando estamos en el pais son pantalones mas ligeros, siempre estamos en lugares con climatización, no sufrimos por andar con un jean, pero cuando viajamos ahi si, la ropa que queramos, y después la maldita ropa de gala, soy el que mas va a galas que tienen, asi que ahi tengo varios trajes y zapatos.
—Mierda... —salgo apurado, tengo que ir por Candela, el hijo de puta ese tiene que ver que no esta sola—. Ahi va. —toco bocina asi me ve, freno bien pegado asi sube enseguida—. Hola, perdón por llegar justo.
—Crei que no venias, y el cole pasa en cinco minutos, entonces digo, voy a tomarlo. —se inclina a darme un beso, no sé que tengo en la cabeza que le doy un beso en la boca, quedamos viéndonos en shock.
—Fue un impulso.
—No pasa nada.
—No, no pasa nada... —salgo al trabajo acomodándome en el asiento—. Te pido disculpas Candela.
—¿Por lo del beso?.
—Si, te llevo por un abusador y ahora vengo y te beso.
—No me molestó.
—A mi tampoco... ¿Tienes novio?.
—No, por eso ayer me reía cuando pensaste que estaba juntada, soy sola, no hay nadie, me mudé porque ya no quería seguir viviendo con mis papás, asi que tranquilo con el beso que no va a venir un novio celoso a querer golpearte.
—No tienes un novio celoso pero si a ese pesado que no te deja en paz.
—No lo nombres que me da asco. —la miro fugazmente por como lo dice, no miente ni nada, es miedo puro, cuando llegamos esta de turno, se acerca de nuevo viéndonos.
—Buen día señor.
—Buen día. —me pasa la lista asi la veo, Exequiel ya se fue a trabajar con los chicos a la escuela, los llevaron Marcos y Jose María, y con Baram e Ivka que gracias al cielo estudian lo mismo, fue Luis y Marta—. ¿Cómo va todo?.
—Con sorpresas la verdad
—¿Como cuál?, ¿me dices la hora Cande?.
—Ocho y dos.
—Sorprendido de que salen, no sabia nada. —lo miro enseguida—. Bien, pasen.
—Gracias. —la miro como esta re incómoda—. Te vuelvo a llevar, si no estoy te lleva Richard.
—Gracias,
—Nada de gracias. —voy a la casa con la bilis en la garganta, bajamos juntos pero no entro—. Cande. —me mira enseguida—. Tienes re buenas piernas, me encantan. —su cara se ilumina con la sonrisa—. No dejo de verlas cuando pasas... Asi que si, te miro Candela. —alzo la mano asi la despido—. Seguro para el desayuno nos volvemos a ver.
—Seguro. —camino a la entrada escuchando los audios de Exequiel.
Exequiel—. Amigo, ¿Cómo va?, ayer Araceli me comentó sobre los chicos nuevos que le dicen cosas a las chicas de la casa, ¿sabes sobre eso?.
Tito—. Exequiel, estoy yendo a la entrada para arreglar esto, vamos a tener gente nueva, ayer no hablé con ellos porque la llevé a Candela a su casa para que no pase por la entrada y pase de nuevo por eso.
Exequiel—. Che Tito, no te vayas de mano.
Tito—. Después hablamos, no sé cómo voy a reaccionar.
—Muchachos. —los miro en la garita, son cuatro por turnos, están tomando el té—. Marcelo y David, ¿pueden salir asi hablamos un poco?.
—¿Qué pasa?.
—Vengan. —salen los dos y miro a Antonio, años trabajando para la familia—. Llamen a Gonzalo y a Raúl para ver si pueden venir a hacer horas extras.
—Los llamo enseguida, ya era hora Tito.
—Hubiera sido antes si me hubieran dicho. —los dos afuera esperan como no entendiendo, que debe ser asi, no entienden, deben tener naturalizado ser asi—. Bueno muchachos, los llamé a parte porque tomé una decisión pero necesito escucharlos... Cuando llegaron y les hice la entrevista les dije que la casa y las mujeres totalmente prohibido, recibí quejas de dos mujeres, uno de cada uno. —los dos me miran enseguida—. ¿No dicen nada?.
—¿Con quién supuestamente nos propasamos?.
—Supuestamente no, hay cámaras que tienen una buena imagen y audio, después de que vinieron a decirme revisé todo y tenían totalmente la razón.
—Mira Tito, si es por tu novia ósea, crei que no tenia novio por eso la invité a salir, pero acosar o presionar nunca.
—Conté quince veces que te dijo que no y que la dejes pasar porque te paraste adelante sin darle permiso hasta que diga que si, y a ti te conté desde el primer día como la molestabas con que no ibas a aceptar un no por respuesta. —no dicen nada y los cobardes como estos son los que mas detesto—. Les dije que las mujeres prohibidas, fue lo primero y ahora quedan sin trabajo.
—Son las empleadas, ¿tanto por las empleadas?. —guardo el teléfono en el bolsillo trasero porque ya me estoy encabronando.
—Agarren sus cosas y se van, ya mismo envío el acta de despido y la plata que se les debe, aca buenas referencias no van a tener, y empleada o no, siguen siendo lo que les dije que no se acerquen, chau, se van. —voy a la casilla—. Borren del sistema a estos dos y los ponen como prohibida la entrada... Abran el portón. —quedo parado esperando que salgan, van insultando y me importa poco.
—¿Las chicas te contaron?.
—Si y no, hablaron las otras, miré los videos y ahi vi todo, asi que chau.
—¿Entonces no sales con esa chica?.
—No, no salgo con ella, la llevé para ver cómo se comportaba, y la verdad que la puso re nerviosa.
—Tengo un amigo que necesita trabajar, si le podes dar una oportunidad, anda changueando.
—Dale, dile que venga el lunes a las ocho y media.
—Gracias.
—Que traiga cv, documento y antecedentes, y tu hijo también, que venga.
—Gracias, ya mismo los llamo, gracias.
—Nos vemos chicos, que los chicos cuando lleguen me manden mensaje y no salgan hasta que lleguen.
Vuelvo a la casa caminando lento asi puedo ver toda la zona, me pego unos recorridos por toda la zona viendo que este todo bien, tenemos un solo puesto de vigilancia a la vista y uno mas escondido donde hay dos muchachos ahi, tienen todo, comida, televisor, radio, internet, no soy de los que tienes que estar ahi y ya, no, la idea es que estén atentos y lo saben, que avisen si se mandan por esos lados no que salga a poner el cuerpo para las balas, y después puse sensores de movimientos, los que tenemos acceso a las cámaras de forma privada somos Exequiel y yo, tengo dos teléfonos, uno personal y uno de trabajo, que uso sinceramente el del trabajo, no tengo familia asi del tipo cercano mas que mi hija que todos los días la llamo y mis días libres viajo a verla, no tengo amigos mas que compañeros de trabajo, básicamente no tengo nada mas que mi trabajo, y en la casa de descanso que tenemos hay un teléfono el cual los que están de turno cada grupo tiene uno que cuando terminan lo deben dejar si o si, todos en la casa tienen los códigos para llamarnos enseguida y nosotros a ellos, números personales no se manejan, solo el mío, evito esto que pasó, la pasada de linea, cosa que por primera vez en mi vida estoy pensando en pasar.
.
.