Corro en dirección a eso que me llama, la sensación de urgencia apoderándose de cada uno de mis pasos. El aire se corta a mi alrededor, pero mi cuerpo sigue en movimiento, guiado por una fuerza que no puedo entender. La velocidad con la que avanzo me deja sin aliento, pero no me detengo, no puedo. Algo dentro de mí sabe que tengo que llegar a ese lugar, a esa... presencia. De repente, freno en seco. Me detengo frente a algo que jamás imaginé encontrar en este lugar, en este momento. Frente a mí, como una visión sacada de un sueño que nunca quise tener, está él. — Grayson... — susurro, mis labios apenas moviéndose al decir su nombre. Mis ojos se clavan en los suyos, y un torrente de emociones se desata en mi interior. Es una sensación extraña, desconcertante. Mi cuerpo se llena de un calo

