Tenía el cuerpo adolorido debido al esfuerzo físico de la noche anterior. Me dolía cada músculo del cuerpo. Músculos que no ejercitaba hace bastante. Tiré las cosas en la cama y busqué una toalla en el armario para entrar a la ducha. Cuando me agaché para recoger los zapatos, todo mi cuerpo se quejó. Nunca me había pasado esto, nunca me habían dolido tanto los músculos. Aunque la verdad es que nunca me había ejercitado tanto. Había despertado en mi cama, tras el intento fallido de sacarme a Camilo de la cabeza. Exacto. No había echo nada de nada con el hombre de aquel bar, pues... No pude. Simplemente no pude. Cuando había llegado el momento definitivo, me excusé cual bellaca con mi período; Lo dejé pagar la cuenta del hotel y me fui en busca de un taxi. En consecuencia con lo anter

