Estoy tendida en la camilla sumergida en mis pensamientos y en soledad que me ha acompañado estos años posteriores, no he recibido visitas en las recientes horas y aunque sea duro aceptarlo ya lo esperaba, no es la primera vez y sé con certeza que tampoco será la última. El doctor bonito me comento que llevaba un día internada sin despertar, por lo que había enviado a casa a los hombres que me trajeron, realmente lo agradecí, no me quería sentir expuesta, bastante fue con que me observaran inconsciente en la empresa, ahora que lo pienso debo reportarme nunca me he ausentado, sé que el señor Myers comprenderá es una situación que me sobrepasa, algo que escapa de mis manos, excede toda mi capacidad. Por lo que dijo el doctor que ahora sé que se llama Damien Hamilton, lo más probable es que

