Los días pasaron y Keith siguió llamando a Liz, pero, aunque ella cada vez se sentía peor física y emocionalmente por más que lo quisiera él sólo tenía que enviarle una foto de Amy y ella simplemente haría lo que fuera necesario para complacerlo…. ese día no fue la excepción y debió salir al mall en busca de un vestido color turquesa que sabía de antemano quedaría tirado en unos segundos y que sólo serviría para que Keith imaginara una vez más que ella era esa tal Amy de la cual sólo sabía su nombre y su imagen a través de unas fotografías. Caminó por varias tiendas y justo cuando estaba a punto de darse por vencida pudo reconocer a la mujer de la foto caminando del brazo de un hombre relativamente joven mientras reían, Liz decidió olvidar el vestido por unos minutos tal vez sería mucho m

