El lunes por la mañana Helena y yo empezamos nuestras actividades a primera hora. —Sera mejor que deje la empresa. —comenta mientras Carmela nos termina de preparar el desayuno. —¿Por qué dices eso? —Bueno, no me parece la idea de que tengamos una relación en la misma compañía, no sé si me explico. —Te entiendo, dime ¿quieres regresar a la universidad? —¿Me apoyarías en regresar? —Claro que si Helena, te apoyare en todo lo que pueda. Se levanta de su asiento y se sienta en mis piernas. —Eres la mejor. —posa sus labios en los míos para darnos un ligero beso. —¡Se ven tan enamoradas! —comenta Carmela cuando entra al comedor —su amor nunca deberá de ser juzgado. —sonríe a nosotras. —Gracias, lucharemos por nosotras. —contesta Helena levantándose de mis piernas para sentarse. Ese dí

