—¿Ese era el bloc de dibujo de Even? — preguntó Isak, se pasó una mano por el cabello y cerró los ojos lentamente. Sentí mi corazón latir contra mi pecho con fuerza, sabía que Isak me había visto sostener y maldecir en silencio y en cualquier oportunidad a aquel cuaderno, también sabía que estaba consciente de las noches que quedaba dormido con él entre mis brazos llorando sin razón. Isak también sabía que odiaba que lo tocara y siempre estaba cerca de mí. Mierda. Pero no podía decirle que había tomado esa parte de Even para mí, para no sentirme solo y perdido cuando él estaba lejos, en los largos días que tuve que pasar y que no tenía idea que serían tan duros. —No. No es suyo — contesté, era una mentira que me costaría mucho, una mentira que se arrastraría conmigo durante algún tie

