Nacimiento de Caina reflexión
En este capítulo encierra la tribulación de un parto por un lado Maya la madre de Caina que lucha por traer su heredera del trono a pesar de todas las dificultades empezando por el padre el cacique Barrikä que esperaba un varón Yesec así lo llamaría, pero la vida le dio una sorpresa no era un hombre sería una mujer a quien Dios le pondría en sus brazos con un propósito el cual él tendría que aceptar. Me pregunto cuando de nosotros no tenemos proyectos en nuestras vidas hasta le colocamos nombre, pero resulta que Dios te tiene preparado otro y cuando lo enfrentamos creemos que es el fin sin embargo estamos frente en descubrir porque no fue así.
La valentía está en reconocer el porqué y aceptarlo y si creemos nos puede orientar y también dar el valor para enfrentar los decenios que él prepara en nuestras vidas. Aquí podemos ver como el panorama que se presenta fluye todo de una manera adecuada para que todo se dé por ejemplo Auyán, quien, dada lo prioritaria de su misión, sintió que volaba en vez de correr. Sin duda puedo apreciar un Auyán que es impulsado por la fe y esto mueve todo perfectamente ejecutable, al sincronizar el cerebro, el corazón y las manos.
Ustedes queridos lectores, encontrarán que desde la primera hasta la última página de la presente obra, se pretende cambiar mentalidades, ya que siempre nos han enseñado a producir resultados, pero escasa vez nos han orientado en torno a qué hay que hacer para que los mismos se produzcan. Persigo que el lector, en cualquier espacio de su vida, ya sea personal, profesional, comunitario o educacional, examine el entorno; utilice las estrategias correctas, el camino correcto. En definitiva, estar dispuesto al cambio, ya que esto significa tomar riesgos, destronar los convencionalismos y correr tras los sueños; simboliza utilizar destrezas que posiblemente nunca se imaginaron tener. Ya lo dijo sabiamente Winston Churchill: "El cambio no es ningún problema... mientras sea en la buena dirección.” Acepta tu propósito no era lo que esperabas, pero te toco. Aceptar que si vas de la mano de Dios fue por algo.
En esta aldea nació una mujer y no un hombre todo se originó por un porque.
Es un cambio, significa realizar un giro sorprendente de paradigmas y de enfoques estratégicos. Se trata de lograr focal izar nuestras energías, priorizar, decidir qué estamos dispuestos a hacer y qué decidimos no hacer. Significa estar dispuestos a aprender, a desaprender y a reprender. El cambio real se crea desde nuestro interior y se amplía al exterior. El cambio que uno haga de sí mismo, es una eficaz arma de innovación general. Con nuestro propio cambio se da inicio al camino que conlleva a otros propósitos: relaciones, emprendimientos y metas personales. La persona que haya logrado transformarse, posee la facultad de modificar lo que lo rodea y de transformar el mundo en el que habita.
Maya entregó su vida en pos de un sacrificio. No percibió tal vez el nacimiento de su hija, sintió más bien el más grande de los sacrificios que puede llegar a experimentar una madre al despedirse de la vida, sin poder asir las manos del producto de sus entrañas. Muchos de nosotros hemos crecido con las enseñanzas de una madre que se ha sacrificado mucho por nosotros; que es capaz de darlo todo por sus hijos. Mujeres que dejaron de vivir sus propias vidas para cuidarnos, que se privaron de muchísimas cosas para que no tuviéramos dificultades y carencias, para que no nos faltara nada, para que poseyéramos estudios y pudiéramos ser alguien en la vida, para que disfrutáramos de las oportunidades que ellas nunca tuvieron. Maya fue una de ellas, le entregó su vida al creador en medio de un momento milagroso.
Al momento de escribir esta parte de mi obra reflexiono. Tras la llegada mis pensamientos de todos aquellos sentimientos sentidos por una madre y como una madre, dejo para la posteridad lo que siento en este momento, lo que pienso que es una madre. Una madre es aquella mujer que, al saber que ya en sus entrañas palpita un pequeño ser, la vida le sonríe y engrandece su espíritu; dando las gracias a nuestro Dios por tan enorme designio. Es una dama que toca con ternura su vientre y sonríe de felicidad, pensando en la vida que crece dentro de ella. Una madre es esa persona que espera ansiosa que llegue el tiempo cuando nazca su hijo, y comienza desde entonces una bendición de vida en la cual única y exclusivamente su hijo la hace una mujer bendita.
Es el amor personificado. Madre es aquella mujer que, si por alguna razón no puede albergar dentro de sí a un hijo y acoge a uno como si fuera de ella; le entrega todo el amor que por naturaleza humana cada mujer lleva consigo. Una madre es una deidad, es una maravilla, es la creación más bendita de nuestro Dios; una criatura angelical que es capaz de dar todo cuanto tiene, a cambio de nada, para que su hijo no tenga ningún tipo de carencias.