Llamó levemente a la puerta antes de escuchar a Kilian del otro lado dándole luz verde para ingresar. Cuando lo hizo, lo vio postrado en la cama, mirando hacia la ventana que tenía la habitación, por lo que se acercó sin decir nada y se sentó en la silla frente a la cama, la cual supuso William había utilizado. Fue entonces que Kilian llevó su mirada azulada hacia él. –¿Cómo te sientes? –le preguntó entonces sintiendo ciertamente estúpido al preguntarlo. Kilian por su parte formó una leve sonrisa en su rostro antes de negar con la cabeza. –Supongo que William te informó a cerca de mi estado –contestó y señaló sus piernas –Tu amiga ha dicho que en un par de horas podré volver a moverlas –suspiró y se encogió de hombros –Creo que tendrás que conseguir atraparla sin mi ayuda. –Eso pare

