que buena vista tengo

1065 Words
Cierra los ojos al mismo tiempo coloca sus manos sobre las de él y comienza a golpearlo, en ese instante fue que Vittorio la suelta y es cuando termina por eyacular nuevamente. El rubio suelta un largo gemido de placer entre tanto inclina un poco la cabeza hacia atrás, para cuando se sacia por completo baja la mirada para ver el rostro de Isabella y sonríe con malicia y burla a la vez. —Eres una chica traviesa, querías divertirte un poco conmigo. —No. —¿Acaso los azotes que te di no fue suficiente escarmiento? —la joven, bajo él se tensa en seguida. —No estaba haciendo nada. —Eso espero. Dicha esas palabras saca su polla del interior de ella para luego ponerse en pie. —Vete de aquí. Vittorio camina hacia un pequeño mini bar en una esquina de la habitación para servirse un trago el cual se bebe en seguida, mira su reflejo en el espejo de la pared y frunce la mirada. Coger con Isabella no desvaneció la ira que lleva por dentro. Lo cierto era que estaba bastante cabreado por lo que Antonio hizo, llevarse a una de sus chicas, ¿Quién demonios le dijo que podía llevarse a una de sus mujeres? Todavía se la había encontrado virgen, ningún hombre se la follo y, aun así, se atrevió a llevársela. —¿Qué carajos se cree? No es el maldito dueño de mi club como para venir a llevarse a una de mis mujeres. Nunca había permito tal cosa a sus clientes, pero Antonio lo hizo aun cuando conocía perfectamente las reglas de la casa. —¡Infeliz! —se sirve otro trago. […] Por la noche el club de Vittorio se encontraba a reventar, los clientes más frecuentes y clientes nuevos se hallaban en el lugar buscando y babeando por algunas de sus muchachas. El rubio observa todo desde su zona vip, se cercioraba que las chicas trabajaran correctamente. En eso mira a Isabella quien repartía los tragos, muchos hombres la miraban y eso era bueno, la jovencita le daría mucho dinero. De pronto frunce el ceño al ver que unos de sus clientes más prestigiosos la toma del brazo para jalarla a su mesa, Vittorio se inclina hacia adelante para observar mejor la escena. No le agradaba que otro la tocase, al menos no hasta que se aburriera de ella. —Vamos cariño, no tengas miedo de mí. Puedo darte buenas propinas si tan solo te portas bonito conmigo. —Esta noche solo soy camarera. —Ni hablar, todas las chicas de aquí son para coger, y tú no eres la excepción lindura. Vamos, tienes bonito culo, porque no pruebas que se siente meter mi polla en él —la joven recuerda las palabras de Vittorio, esos hombres solo les gustaba follar por el culo. —Solo sirvo tragos esta noche, debe entender eso. —Lo único que entiendo es que me voy a coger tu culo esta noche, niña —el cliente aprieta su brazo con fuerza hasta conseguir hacerle daño, ella frunce el ceño debido al dolor. —El mejor clientes del club, que grato verlo esta noche por aquí —el hombre mira a Fabio y frunce el ceño. —Esta puta no quiere follar conmigo, ¿Qué pasa con ella? —Esta noche es camarera —Fabio sonríe abiertamente —. Pero puedo ofrecerla una muy parecida a ella —. El hombre le hace señas a otra joven quien se acerca rápido, Isabella la mira notando que tenía cierto parecido con ella —. ¡igual de hermosa! El cliente mira a la joven ante él y luego a la que tenía a su lado, a pesar de que la otra tenía el culo más grande él se antojó de la que vio primero. Pero para no perder su prestigio en el club libero a la primera joven. —Tomare a esta —dice mientras se pone en pie —. Pero cuando esa ya no sea camarera, pagare por follar con ella, ¿entendiste Fabian? —Por supuesto que sí señor, no preocupe por eso. Fabio le hace una seña a Isabella para que se largue de inmediato, luego ve como las clientes toma a la otra joven para llevársela a una de las habitaciones del club. Al rato de eso, mira hacia la zona vip para ver a su jefe. Vittorio vuelve a reclinarse hacia atrás, tener a Isabella como favorita era un problema. Los clientes le gustaban carne fresca y ella era una de ellas. Pero aún no se había aburrido de su cuerpo, así que tendría que buscarla un nuevo puesto mientras tanto. […] El cliente paga por la chica y por la habitación, en cuanto ingresan en el cuarto empuja a la joven hacia la cama. —Te pareces mucho a esa chica, pero no eres ella y eso no me gusta—dice al mismo tiempo que empieza a quietarse el saco —. Sin embargo, eres muy cara, así que pretendo coger contigo hasta sacarte el último centavo que pague por ti. Se encamina hacia ella para obligarla a ponerla de espaldas, con violencia le quita la parte de debajo de su ropa hasta dejar sus nalgas al descubierto. —Tienes más culo que la otra. Toma ambas nalgas para apretarla con fuerza, el cliente jadea con morbo mientras que huele su cuello. —Las chicas de aquí las atienden muy bien, todas las que he probado huelen bien. Empuja el cuerpo de la joven sobre la cama y le separa las piernas, él vislumbra el pequeño agujero de su ano que lo motiva a bajarse el pantalón. Saca su polla y empieza a masajearla mientras que no le quita los ojos de encima a ese pequeño orificio. —Tienes un culo muy bonito. El cliente mira a su alrededor notando que había muchos juguetes sexuales, la cama poseía una especie de cadenas de cuelo n***o que servían para mantener atada a la mujer. El hombre obliga la chica a acostarse en la cama para luego atar sus muñecas a la misma. Seguido de eso, ata únicamente un tobillo y el otro lo deja libre el cual eleva un poco hacia arriba, de ese modo podía ver el ano de ella y parte de los labios vaginales. —Que buena vista tengo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD