No tendras orgasmos conmigo

1006 Words
—Siiii maldita sea, que rico… te voy a follar duro, así de duro como sé que te gusta. Porque tú eres mi puta preferida. ¿verdad que sí? —levanta la mirada, pero no la oye responder, solo podía ver como arrugaba las sábanas —. Responde maldita sea —añade para luego empujar con violencia su polla dentro de ella. —¡Ahhhh! Si, sí, soy tu puta. —Eso, así me gusta, mi puta. Mi maldita puta… Sigue entrando y saliendo de ella violentamente mientras que su boca es un chorro de babas que caen sobre el trasero de ella… Vittorio cierra los ojos y la boca cuando siente que ya estaba por eyacular, muerde sus labios justo cuando su pene explota dentro del trasero de Isabella. Sigue penetrándola para poder disfrutar de los últimos espasmos producido por aquella increíble llegada, el cuerpo del rubio deja de moverse y es cuando abre los ojos, baja la mirada hacia el culo de ella viendo como su polla va saliendo poco a poco de su interior. —Cogeremos más seguido por el culo, es más seguro que no te quedes embarazada y arruines ese cuerpo. Se aleja un poco de ella para luego limpiar su polla con la ropa rota de Isabella. —Tu culo era virgen. Al menos pude disfrutarlo yo primero, cuando comiences a trabajar como se debe muchos querrán follarte por allí, así que será mejor que te vayas acostumbrando. —Me duele, ha sido muy violento. Vittorio se queda quieto luego de la queja de ella, esa chica sabía que odiaba cuando se quejaba. Era tan irritante una mujer así, gira el rostro hacia ella viendo como intenta levantarse. Luego ve su látigo en la mesa y lo toma para empuñarlo con fuerza. —Me parece que aún no te he dado tu castigo. Obliga a Isabella a quedarse arrodillada sobre la cama mientras que observa sus manos marcadas en la piel. Aprieta el látigo y termina por azotarle las nalgas. —¡AHHH! —grita a todo pulmón. —Por ocultarme información valiosa—le propina otro latigazo con más violencia —. Por ser tan altanera—le da otro latigazo —. Por esas malditas quejas. —Basta —pide mientras que se aguanta el llanto. —Mereces un castigo por no acatar mis órdenes. —He hecho todo lo que me pide. El rubio mira las marcadas nalgas de ella, les había sacado sangre a algunas de ellas y esperaba que eso le sirviera a esa chica que debía obedecerlo en todo. La toma por el cabello obligándola a míralo mientras que él se encontraba a sus espaldas. —Eres mi puta preferida, no procures que cambio de parecer y te lance a los perros sarnosos que vienen a este bar. —Si, si… haré lo que me pidas, te lo juro. Él besa los labios de ella con violencia, luego lanza su cuerpo contra la cama y ella cae tendida en la misma. Vittorio la mira y empieza a soltar el botón de su pantalón para luego bajar la cremallera y sacar su polla. —Si te voy a follar, será completa. Sujeta a Isabella por ambas rodillas para abrir sus muslos bruscamente, gatea de rodillas hacia ella con su enorme erección, la sujeta por la base al mismo tiempo que baja la mirada, luego lame 4 de sus dedos para pasarlo por el coño de ella. Seguido de eso conduce su polla hacia la abertura rosada e hinchada de ella. Presiona la punta de la cabeza de su pene contra los labios vaginales de Isabella y penetra con fuerza y en una única embestida. —¡Ah! —gime muy bajo llevando la mirada hacia otro lado. —Mírame maldita mujer —toma su mentón para obligarla a verlo a la cara mientras penetra su coño. Posiciona una mano sobre el colchón, mientras que la otra sujeta la cara de ella. El entra y sale de su cuerpo logrando conseguir que sus tetas vayan en el mismo compa de las penetraciones. Vittorio baja la mirada para observa el vientre plano de Isabella, encorva un poco su cuerpo para notar como su polla entra en la v****a de ella, la saca y vuelve a meterla, pero con violencia. Luego alza la vista para mirar las tetas de ella. —Tus pezones son muy rosados… Estaban llenos de mordiscos sus tetas, así que se inclina hacia una de ellas para metérsela en la boca y comenzar a chupar. Isabella frunce el ceño debido a bestialidad de la follada, pero se las aguanta. Luego siente que su jefe posa una mano sobre su rodilla para hacerla abrirla un poco más. De ese modo podía penetrarla hasta lo más hondo. —¡Ahhhh! —se le escapa un gemido ya que sus ganas de correrse se habían activado una vez más. Vittorio nunca la dejaba tener un orgasmo, cada vez que estaba cerca él siempre le hacía algo malo para persuadirla de correrse. Era frustrante, porque a pesar de que la estuviera prácticamente violando reprimir las ganas de correrse cuando sientes la sensación era frustrante. Muerde sus labios y trata de no ejercer tantos gemidos para no demostrarle a él que podía correrse. —quieres correrte ¿no? —pero él se da cuenta y la toma por el cuello mientras que sigue penetrándola fieramente —. eres silenciosa para poder tener un orgasmo. —No… Pero él aprieta un poco más las manos sobre su cuello que la obliga a perder la noción del tiempo. —¿Quién te dijo que puedes tener un orgasmo conmigo? ¿No te lo han dicho?, no me gusta que ninguna mujer con la que follo tenga orgasmos, es mejor que te lo vayas grabando en esa cabeza que tienes. Isabella aprieta los labios puesto que ya siente que no respira, ese maldito la estaba ahogando mientras que seguía metiendo su v***a en su v****a como si no estuviera haciendo nada malo.
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