siento que te mojas

1088 Words
Vittorio bebe su trago en seguida para luego servirse otro y tomárselo de una vez, mira hacia el escenario mientras que las chicas arman su show de esa noche. Sin embargo, verlas bailar desnudas no le quitaba la ira que sentía por dentro. —Señor —la voz de Fabio lo saca de su estupefacción. —¿Qué diablos quieres? —Me entere que al señor Garibaldi le ha gustado la jovencita, debe estar muy complacido con eso. —Me parece que le gusto demasiado. —¿Qué quiere decir? —Que se llevó a la maldita rubia. Fabio se sorprende puesto que eso nunca había pasado en el club, y menos de Garibaldi. Era un hombre al que se le conocían pocas mujeres, no le agradaban las putas y no era muy sociable con las personas. Era despiadado y su paciencia era muy escasa. ¿Por qué se llevaría a una mujer del club? —Pero, a él no le gustan las putas —Vittorio lo mira de reojo. —Por esa razón ella le gustado, porque no era una maldita puta. Vittorio toma la botella de la mesa para lanzarla contra la pared, estaba cabreado porque se habían llevado a una de sus chicas. Y precisamente tenía que ser a esa, no era su tipo de mujer, sin embargo, esa maldita cara tenía… —¿Quiere que haga algo? Conseguiré más chicas como esa. —Llama a Isabella. Fabio asiente y sale de la sala vip… Unos segundos después Isabela ingresa en la sala completamente asustada por como la iba a tratar su jefe. —Ven aquí —ella obedece rápidamente situándose a su lado —. Estoy muy cabreado, y eso lo sabes. —Yo no tuve la culpa de que esa muchacha no se arreglara. El frunce los labios ante su respuesta, dirige uno de sus brazos hacia ella para tomarla por aquella mini falda que utilizaba esa noche. Arrastra el cuerpo de la castaña a la silla hasta sentársela a horcajadas sobre su regazo. —Lo sé, lo se… —la sujeta por el cuello en forma de caricia, pero poco a poco empieza a apretar hasta que ella abre un poco más los ojos. —No respiro…—dice a duras penas. Vittorio la libera y ella comienza a toser, luego de eso él baja la mirada hacia la blusa, con ambas manos la rompe en dos pedazos hasta dejar libre sus tetas. Agarra una de inmediato para olerla primero y luego llevarse a la boca y empezar a chupar el pezón. Masajea la otra teta con la mano libre y prosigue succionando el pezón que estaba dentro de su boca, utiliza sus dientes hasta morder la piel de la castaña. —¡Ah! —desde luego que ella se queja y se encorva, pero él posiciona una mano en su espalda para retenerla donde quiere. Incesantemente sigue halando su pezón hasta que lo libera y pasa a agarra el otro, primero lame toda la teta a su alrededor y por último se mete el pezón en la boca seguidamente de encajarle sus dientes. —No, por favor —Isabella se queja y es cuando Vittorio se aleja de ella para tomarla por el mentón con brutalidad. —¿Qué mierda te sucede? ¿estas buscando cabrearme más de lo que ya estoy? —No, no… —responde con temo. Vittorio regresa a seguir lamiendo el pezón de Isabella, luego conduce la mano por el medio de su cuerpo hasta llegar a la altura de la pretina de la falda. Con violencia alza la falda de la castaña hasta su cintura y hace a un lado las pantaletas que lleva puesta. Desliza la mano por el medio de sus muslos hasta llegar a su v****a, utiliza dos dedos para rozar la parte superior del mismo por un rato. —Que sueve tienes el coño —musita mientras que sigue chupando su pezón. Luego utiliza el dedo medio para deslizarlo por el centro de los labios vaginales para encontrar su maldito coño seco y áspero. —Maldita sea niña, cuando comenzaras a lubricar —la toma por el mentón —. Los que te follarán no serán nada amables contigo, y te meterán su v***a aun cuando tu v****a no este lubricada, ¿lo entiendes? Isabella intenta retener las lágrimas, pero era inútil. —¡Oh! ¿vas a llorar? —niega rápido sin decir una palabra. Lleno de ira y bastante cabreado Vittorio saca su polla de su pantalón muy rápidamente, la sujeta por la base, alza un poco el cuerpo de la castaña y posiciona la cabeza de su v***a contra la v****a de ella. De una única embestida penetra el coño de esa joven, pero de una manera tan violenta que la hace gritar del dolor. —¿Lo ves? Si no te lubricas, te dolerá, imagínate que 5 p***s te follen al día y no lubriques nada —le dice mientras que entra con rudeza en su v****a arrancándole lagrimas a la castaña —. Si te mojaras no sentirías esta clase de ardor. —Para, me duele—hace amago de levantarse, pero él se lo impide. —No te iras de aquí hasta que te folle hasta que mi ira desaparezca. Sujeta a la castaña con ambas manos y empieza a levantarla y bajarla, pero cuando la baja lo hace con rudeza. —¡Oh, si! Esto es muy bueno, siento que te mojas. Nota como ella muerde sus labios y frunce el ceño, lo estaba pasando mal y eso le excitaba, cuando la mujer sufría durante el sexo le parecía placentero para él. —Vamos, quiero que muevas las caderas para mi polla. Agarra una de sus tetas y aprieta, luego se levanta con ella encima para acostarla sobre la mesa abre sus piernas de par en par y termina por halar la tira de su pantaleta hasta romperla. Mira como su polla entra en el pequeño agujero de esa v****a y se saborea. —Tu coño es el mejor que he probado hasta ahora. Escupe sobre la unión de sus sexos y comienza penetrarla con rudeza hasta que la mesa empieza a moverse de un lado a otro. Se aferra de una de sus tetas mientras que la otra mano la posa en su cintura, se inclina hacia adelante y sigue entrando con fuerza. Las tetas de ella se mueven al compa de las embestidas entre tanto las mejillas de la castaña se volvían rosadas.
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