beso con lengua

1046 Words
—Vamos maldita sea, gime, quiero que me des muchos gemidos de placer. Dime que lo estas disfrutando estúpida puta de mierda. Vuelve a bajar la mirada notando que su pene salía salpicado de sangre con el fluido blanquecino de ella. —Al menos comienzas a lubricar. Sigue entrando en ella creando un sonido morboso por la unión de sus sexos, Vittorio abre más sus muslos logrando ver todo el interior del coño de ella. Uno que ya se encontraba hinchado y enrojecido. —Joder que bueno que esta tu coño. Continúa dedicándole toda su atención al coño de Isabella mientras que su polla entra y sale de ella. En cuanto siente que esta por eyacular acelera las embestidas volviéndolas veloz, luego de unos segundos es que termina por correrse dentro de ella. —Mierdaaaa… —jadea inclinando la cabeza hacia atrás —. Si que me he desquitado. Jadea al mismo tiempo que retira el pene del interior del cuerpo de ella. Isabella cierra los muslos de inmediato y termina sentándose. —No quiero tener que verte chillar como una cría, si lo vuelves hacer juro que no dejare ni un solo rincón de tu cuerpo sin golpear ¿entiendes? —Si. —Lárgate y ve a limpiarte. en lo que se queda solo toma otra botella para servirse un trago y bebérselo de inmediato. Limpia sus labios con el dorso de la mano y se sirve otro. —Maldito Antonio. […] Antonio detiene el coche en el estacionamiento de su mansión, al bajarse del mismo sigue escuchando los gritos de esa mujer que lo había sacado de sus casillas. —Maldita sea, ¿para qué demonios la he traído? —camina con prisa a la parte trasera del auto, abre la maleta y la rubia se le escapa rápidamente. Él gira el cuerpo violentamente para sujetarla casi en el aire, abraza su cuerpo de modo que queda su rostro muy cerca del de ella. Ambos se miran a los ojos y no dicen una sola palabra. —Si continúas gritando pondré una bala en tu cabeza. Bianca se aquieta, piensa en sus abuelos y en que si muere nadie cuidaría de ellos. Sin embargo, estaba atrapada en las manos de ese sujeto y sin modo de escaparse. —Así está mejor, bien calladita. Antonio se la carga al hombro para levarla dentro de su casa, entre tanto Bianca mira todo el lugar percatándose de que estaba una enorme casa. Bueno, al menos la entrada era lo que estaba viendo. Al ingresar en la mansión empiezan a subir unas escaleras, ella mira todo a su alrededor y confirma sus sospechas, era una enorme casa. Al cabo de unos segundos ingresan en una habitación y ese hombre la tira sobre una cama donde rebota. Se le queda mirando y ella solo frunce el ceño y empieza a retroceder sobre la cama. —¿Cómo te llamas? —pero Bianca se queda callada mientras que no le quita los ojos de encima —. ¿No vas a decir nada? —se cruza de brazos al mismo tiempo que su paciencia se agota —. Afuera has hecho un completo escándalo, y ahora no dices nada. —Déjeme ir. —No. Bianca comienza a derramar lágrimas. Sigue mirando a ese hombre y piensa que debe encontrar la manera de convencerlo para que la dejara en libertad. —Necesito irme. —No te iras de aquí —Antonio mete las manos en sus bolsillos —. Dime como te llamas —él espera una respuesta, pero sospecha que ella no le responderá nada —. Será mejor que me lo digas por las buenas y no por las malas, no soy un hombre paciente. —Bianca. Antonio asiente, luego la ve a cuerpo entero. Se aproxima a la cama y empieza a gatear sobre la misma. Cuando Bianca lo ve aproximarse a él empieza a retroceder rápido para alejarse de ese extraño que no traía buenas intenciones con ella, la había comprado, ¿Qué demonios podía pensar? Pero sus intentos de escape se evaporan cuando este la sujeta por el tobillo para halarla hacia él. —¿A dónde vas? —Antonio se sitúa sobre ella, sujeta sus muñecas por encima de su cabeza y acerca sus labios lo más que puede a los de ella—. No hay escapatoria, Bianca. —Por favor, no haga esto —él se acomoda en medio de sus muslos hasta conseguir abrirlos completamente para él. —¿Qué edad tienes? —los ojos de ella empiezan a derramar lágrimas que le impiden al CEO avanzar —. Dimee… —20… tengo 20 años. Culmina soltando más lágrimas al mismo tiempo que cierra sus ojos, no lo soportaba más, ya no podía hacer nada más que rendirse. El CEO la ve llorar a mares, aquello era como una barrera para él. Era la primera mujer que le resultaba complicada para follarse, ¿Por qué? Traga saliva al mirar esos labios carnosos y rosados, relame sus labios mientras que poco a poco va acercándose a ellos. Hasta que consigue rozar sus labios con los de ella y en ese instante Bianca abre sus ojos, pero él no se aleja de su boca. Los labios de ella eran dulces, pero salados debido a sus lágrimas. Sin embargo, le resultaron deliciosos. Afianza el beso, sujetando las muñecas de ella con una mano y con la otra sujeta el mentón de la chica. A duras penas consigue abrir la boca de Bianca para poder introducir su lengua en el interior de su boca. Al rozar la lengua de esa mujer Antonio siente que se debilita por completo. Continúa besando a Bianca sintiendo la torpeza de ella. Bueno, de hecho, ella no lo estaba besando. No obstante, eso no lo detiene y el sigue jugando con la lengua de ella… pero al separarse el CEO mira los ojos azules de esa chica, sinceramente era muy ingenua. —¿Nunca te han besado con lengua? —Bianca parpadea varias veces y se pregunta, ¿Qué demonios fue todo eso? Sintió la lengua de ese hombre dentro de su boca, era tibia y suave y hacia movimientos extraños en su interior. ¿Eso era un beso con lengua?
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