Los pies de Bianca estaban libres finalmente, luego la joven castaña procede a desatar sus manos mientras que ella la mira con si se hubiera vuelto loca.
—¿Qué sucede contigo? Te dije que estoy secuestrada, estoy aquí porque unos hombres me durmieron y me secuestraron. Debes llamar a la policía —Isabella mira a Bianca seriamente.
—Te dije que guardaras silencio, o tendré que ponerte la mordaza de nuevo.
—¿Qué lugar es este?
—Tu peor pesadilla, niña. ¿eres virgen? —Bianca retrae su cuerpo.
Isabella espera impaciente por su respuesta, la mira fijamente a los ojos y aunque esperaba que ella respondiera, era evidente que lo era. Era muy tonta como para no ser una virgen.
—¿Lo eres? Más te vale no mentir, de hecho, te conviene no decir mentiras—Bianca traga saliva y asiente mientras que suelta varias lagrimas —. Suerte que tienes entonces, no todas la tienen.
—¿Qué van hacer conmigo?
—No lo sé, supongo que harás lo que hacemos todas —Isabella se pone en pie —. Allí hay un baño, dúchate y cámbiate de ropa, he traído esto para ti, creo que te servirá.
—¡No quiero! —la castaña la mira con pena.
—No tienes muchas opciones, niña.
La joven se da la vuelta para encaminarse a la salida, Bianca ve que cierra la puerta y luego escucha como pasa seguro… se queda sentada en la cama mirando sus muñecas enrojecidas, luego ve la ropa y regresa la vista a la puerta.
Necesitaba salir de ese lugar.
[…]
—¿Y bien? —Vittorio espera una respuesta de Isabella.
—Me confirmo que es virgen.
—¿Miente?
—No creo que mienta, le dije que no le convenía hacerlo.
Vittorio sonríe con malicia, esa chica era perfecta, demasiado perfecta para la ocasión. Observa a la castaña ante él y le hace un gesto para que se aproximara a él.
Ella se acerca quedando a poca distancia.
—Has sido buena chica, creo que mereces una grata recompensa —le dice mientras desliza las manos por debajo de su vestido, al tocar las tiras de sus pantaletas empieza a deslizarlas hacia abajo.
Isabella se tensa cuando sabe lo que sigue después de eso, tendría que follar una vez más con ese sujeto que odiaba.
—Sabes lo que me gusta ¿no? —Vittorio mete su mano entre los muslos de la castaña hasta lograr sentir los labios vaginales de ella —. Vamos, no seas tan arisca conmigo. Hemos follado varias veces, abre más las piernas para mí.
Ella obedece y es cuando siente como él introduce dos dedos dentro de su coño que la hace sentirse incomoda, mira hacia arriba entre tanto su jefe hurga en su v****a a su antojo. Muerde sus labios al mismo tiempo que él mete y saca el dedo de su cuerpo.
—Vamos, sé que te gusta —le dice con voz morbosa, la sujeta de una de sus nalgas mientras que penetra su v****a con dos de sus dedos.
En ese instante a Isabella no le queda de otra que gemir para hacerle creer que le resultaba placentero y lo estaba disfrutando. Las otras chicas se lo enseñaron para que no tuviera problemas a la hora de follar con esos idiotas pervertidos.
—¡ahhhh! Si, me gusta señor Vittorio.
—¿A si? —él levanta su falda para meterse debajo de la misma.
Separa un poco más sus muslos para ver los labios principales de su v****a abierta, saca su lengua y la mete entre ellos con fuerza incluyendo sus dientes… Isabella coloca una mano sobre la cabeza de él ya que siente dolor.
A Vittorio le gustaba mucho morder su coño, era muy doloroso. De hecho, le ardía mucho cada vez que a él se le apetecía follar con ella.
El rubio chupo el coño de Isabella con fuerza, sorbiendo el mismo mientras que se aferra a las nalgas de ella… de pronto se aleja de ella, se pone en pie, baja la cremallera de su pantalón para sacar su polla erecta.
Hace que la castaña se arrodille ante él situando su boca justo contra su pene.
—Vamos nena, dame una buena mamada —ella mira la polla de su jefe, traga saliva y abre la boca para que él pudiera meterla en su boca yendo directo a su garganta —. Muy bien, chupa como me gusta y nada de mordiditas.
La joven comienza a chupar el p**o de su jefe, siente que él la sujeta por la nuca para empujarla más hacia adelante. Prácticamente la estaba ahogando con su polla, pero por supuesto a él eso no le importaba.
—¡Oh, si! Vamos nena, se una buena puta y dame una buena mamada… siiii, así me gusta, chúpalo con fuerza.
Vittorio inclina la cabeza hacia atrás, sus labios se encontraban entreabiertos mientras que disfrutaba de la mamada de esa chica. Poco a poco iba aprendiendo como propinar un buen sexo oral, aunque con esa le estaba costando mucho.
Era muy terca e insípida, los clientes se quejarían de inmediato.
—Mas dulce, se más dulce y chupa con más interés o me veré obligado a golpearte mujer.
Isabela se sujeta de los muslos de su jefe mientras sigue chupando y lamiendo su pene, quería llorar, pero se aguantaba puesto que no deseaba que la golpeara de nuevo.
—¡ohhhh! Siiii, ya casi, ya casi nena…
Vittorio agarra con fuerza la nuca y parte del cabello de la castaña cuando siente que estaba por eyacular, muerde sus labios y con la mano libre agarra a la joven por el mentón, con el pulgar rosa sus labios de manera brusca justo cuando siente que se viene.
—Mierdaaaa… —jadea con fuerza cuando su semen sale expulsado yendo directo a la boca de ella.
Abre los labios y es allí cuando sujeta su polla por la base, masajea un poco y baja el rostro para ver como las ultimas gotas del líquido blanquecino caen dentro de la boca de ella.
El rubio le cierra los labios mientras que sonríe con malicia, luego desliza el glande de su polla sobre los cerrados labios de ella. Embarra un poco con su semen mientras que mira los ojos de Isabella.
—¡Trágatelo todo! —mancillarla era el mejor trabajo que podía tener, sonríe con perversidad mientras que sus ojos denotaban advertencia y amenaza.