quiero chicas atrevidas

1034 Words
La sujeta por el cabello para inclinar su cabeza hacia atrás, coloca una mano en la cintura ejerce presión hasta que sus dedos se marcan en su piel. Entra y sale de ella creando un sonido morboso. Oye como la joven jadea, o se queja. Para él era igual, lo único que le importaba era que el coño de esa chica sí que era bueno. Muchos iban a desear cogérsela y eso indicaba que las ganancias estarían bastante buenas. El rubio saca su polla hace girar el cuerpo de la joven para acostarla mejor sobre el escritorio, sujeta ambas piernas para colocarlas juntas sobre un lado de su hombro, vuelve a tomar su polla por la base y al ver la entrada de su v****a cerrada lo lleva a morder sus labios. El glande de su pene empieza a penetrar aquellos dos labios rosados poco a poco hasta conseguir que su pene entrara por completo dentro de ella una vez más. —¡Ahhhh! Mierda, pero qué coño más bueno tienes, mujer. Podría follarte todo el maldito día. Baja la mirada para seguir viendo como su pene entra y sale de ella, y con el mismo movimiento observa que de los labios vaginales de ella brota una especie de baba que le hace agua la boca. —Maldita sea, ya estás toda mojada. La joven cierra los ojos cuando siente que ese hombre vuelve a penetrarla, a pesar de estar usando lubricante ella sentía mucho escozor en la v****a. Era doloroso follar con ese tipo que decía llamarse su jefe. Frunce el ceño y muerde sus labios cuando el acelera las embestidas. Vittorio extrae su pene del interior de ella para abrir sus piernas de par en par e inclinarse hacia la misma, con dos de sus dedos abre los labios principales y seguido de eso empieza a succionar el interior de esa chica. Le sabia a nuevo, la esencia de esa mujer era casi pura y deliciosa. Por ende, chupa con más intensidad, metiendo su lengua hasta lo más profundo de la cavidad de su coño y es cuando oye un pequeño gemido de placer. El rubio muerde el interior de su sexo provocando que ella se encorve y grite del dolor. La joven intenta levantarse, pero Vittorio se lo impide, se pone en pie para luego posar una mano sobre su pecho y hacerla acostarse de nuevo. —¿A dónde crees que vas? No hemos terminado pequeña niña. La cara de pavor que tenía esa mujer era complaciente para él, le excitaba ver temor en los rostros de las mujeres que se follaba, le resultaba emociónate. —Ya lo comenzabas a disfrutar. Ella lo ve y niega con la cabeza, si empezaba a disfrutar del sexo oral, pero cuando el escucho sus gemidos le hizo daño. Vittorio desliza las manos por los muslos de esa chica mientras que muestra una sonrisa lasciva, poco a poco va gateando sobre ella mientras que observa su mirada de miedo. —¿Asustada? —pero ella no le responde, se limita únicamente a mirarla. El rubio sujeta su polla por la base mira hacia abajo y al ver el coño de esa chica abierto e hinchado la penetra de una sola embestida. —¡Ahhh! —ella grita, pero no de placer. El CEO la sujeta por la nuca bruscamente al mismo tiempo que penetra su v****a con violencia, baja la mirada para ver como su v***a entra y sale del cuerpo de esa voluptuosa mujer, le gustaba mucho las chicas con mucho volumen. —Te volverás mi preferida, por un tiempo solo seré yo quien te folle —los ojos de la joven comienzan a lagrimear luego de escuchar aquellas palabras. Entre tanto siente la feroz embestida de ese hombre, se la estaba follando con violencia y rudeza y ella no estaba acostumbrada a ese trato. Muerde sus labios al mismo tiempo que se aferra a aquella incomoda mesa de escritorio. Vittorio continúa follando a esa castaña sin parar, hasta que siente que estaba por eyacular, rápidamente saca su polla del coño de ella y obliga a la joven a agacharse ante él, abre los labios de ella y de inmediato derrama su semen dentro de su boca. Observa que los ojos de ella derraman lagrimas mientras que él vierte su semen directo a su garganta, al vaciarse por completo rosa los labios de ella con el pulgar, vislumbra que ella no tragaba nada así que le cierra la boca. —¡Trágatelo todo! —le ordena con voz de amenaza, en eso ella abre los ojos y él pilla que guardaba muchas lágrimas en ellos —. Traga maldita sea. La joven obedece puesto que no deseaba ser golpeada, en cuanto lo hace baja la mirada y limpia su boca la cual estaba empapada de semen. —Solo servirás tragos hasta que me aburra de follarte, cuando eso pase, serás una más del montón y tendrás que tragarte muchos más de estos y de diferentes clientes. Vittorio coge sus pantalones para ponérselos mientras que observa a esa chica tirada en el suelo. —Ve a lavarte, esta noche tienes mucho trabajo. Ella asiente y se pone en pie, coge las pocas prendas de ropa que tenía y sale de la oficina. Unos segundos después aparece la mano derecha de Vittorio muy sonriente. —¿Qué le ha parecido, señor? —¿De dónde has sacado a esa idiota? No hizo más que llorar y quejarse mientras me la follaba, encima que no le gusta tragarse el semen, eso será un problema para ti Fabio —le reclama a lo que el hombre se atiesa. —Yo, yo hablare con ella para que haga todo lo que se le pida. —No trabajara en el bar como una puta más, la quiero para mí por algunos días. Yo le enseñare lo que debe hacer mientras se la follan otros, pronto será más dócil. Fabio asiente rápidamente. —Necesito chicas más atrevidas, las que has conseguido son unas monjas buenas para nada. Tienen miedo y no les gusta que se las follen, ¿de dónde mierda sacas a esas chicas? ¿de un maldito convento?
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