cogeremos la próxima

1056 Words
Ella les sonríe a ambos y luego mira la hora en su reloj. —Debo ir a trabajar, se hace tarde. […] —No la cargues de esa manera, la puedes lastimar y el señor Vittorio no quiere a un saco de carne todo lleno de hematomas. —Ya lo se… Fabio observa a sus empleados sacar el cuerpo de una joven rubia del coche. El hombre sonríe con malicia puesto que no sería degollado después de todo. —¿Seguros que es virgen? —ambos hombres se miran a la cara mientras analizan la respuesta que deben dar —. ¿Qué pasa? ¿es o no es? —Fabián se enfurece. Ellos dejan a la rubia sobre un sofá, este la observa detenidamente, la joven cumplía con las especificaciones de su jefe. Rubia, delgada y con cara de niña. —Parece que lo es —levanta la mirada para ver a los idiotas —. ¿o no? ¿de dónde la sacaron? —baja la mirada para ver la vestimenta y frunce el ceño —. Mierda, ¿Qué demonios? —Nos pidió una chica lo más rápido posible, fue lo único que se nos ocurrió. No encontramos en ningún otro lado. Fabio frunce el ceño al darse cuenta de que sus empleados eran una bola de inútiles de mierda. —Pero no tenían que secuestrar a una maldita estudiante de intercambio, maldita sea, ¿Qué diablos han hecho? —la señala con ambas manos. —Ella cumple con las indicaciones que nos pidió, fue lo más rápido que hemos conseguido —Fabio niega mientras que mira a esa muchacha. —No es mayor de edad, no lo es… no sirve si no es mayor de edad, el jefe no estará complacido con esto. De pronto la joven comienza a reaccionar, Fabio se queda inmóvil al ver que esa chica despierta, luego levanta la mirada para ver a los idiotas que no hacían nada. —Hagan algo pedazos de inútiles. La rubia abre los ojos abruptamente al escuchar aquella voz que no conocía, y al mirar a su alrededor se percata de que estaba rodeada por tres hombres. —¡Ahhhh! —grita ensordecida mente y al instante se pone en pie para salir corriendo. —Agárrenla, no sean unos pendejos. Los dos sujetos corren hacia ella para tomarla por la cintura, entre tanto la rubia pataleaba y lloraba como chiquilla. Aquello enfureció a Fabián, eso le pasaba por contratar a inútiles. —¿Quiénes son ustedes? Déjenme ir, por favor, ¿Qué lugar es este? Por favor, por favor, mis padres pueden darle mucho dinero por mí, por favor. —Señor… —Ponla a dormir, no quiero escuchar sus estúpidos chillidos de niña. En lo que el otro intenta colocarle el pañuelo en la cara para hacerla dormir la joven se percata y vuelve a forcejar abruptamente logrando liberarse de uno de sus captores, empuja al otro y sale corriendo lejos de los tres. Fabio solo niega mientras que frota su rostro con impaciencia, sus empleados salen corriendo detrás de ella y uno de ellos la sujeta por la parte de abajo, la chica se tropieza y cae al suelo de frente pegando la frente del pavimento. Luego de eso ya no se mueve más y el empleado de Fabio se queda sobre ella, pero al mirar que no se mueve se tranquiliza. —Se ha desmayado —Fabio camina hacia ellos, pero nota algo en el suelo que lo hace fruncir el ceño. —Mierda, la han arruinado. Le dan la vuelta a la rubia y ven que su nariz estaba destrozada, su frente tenía un gran hematoma rojo que comenzaba a ponerse morado. —Joder, está muerta —musita Fabian. —Jefe ella se cayó y se golpeó. No ha sido mi culpa. Fabio estaba furioso, porque ahora no tenía la encomienda prometida y encima un muerto del cual debía deshacerse. —Recójanla, limpien y desháganse de esta chica cuantos antes. Luego busquen a la chica indicada y no quiero más muertos ni mucho menos errores. Se da la vuelta dejando aquel lio a sus espaldas, pensó que eran una bola de inútiles. Sin embargo, los necesitaba para el trabajo. —Van a tener que recompensar su error, o lo van a pagar con sus miserables vidas. Quiero a la rubia esta noche aquí, y tiene que ser una virgen o de lo contrario los castrare a ambos. Los dos sujetos tragan saliva al mismo tiempo que se miran, luego ven a la muerta. —¿Qué diablos vamos hacer con esta muerta? —Ya no sirve de nada, regresémosla a su escuela. La dejamos tirada en cualquier parte y que sus padres se hagan cargo de ella —la cogen por las piernas y los brazos para regresarla al coche. —¿Dónde vamos a conseguir a una virgen? —No podemos ir a la escuela, es evidente que todas son unas niñas aún. —¿Y qué vamos hacer? Si no conseguimos lo que el señor Vittorio quiere nos asesinara o peor aún, Fabio acabara con nosotros. […] Esa noche, Bianca termino un poco más tarde de lo normal, pero al menos fue recompensada con buena propina que utilizaría para los ahorros que tenía. Deseaba mudarse a un mejor lugar con sus abuelos, un lugar más decente. La joven maneja la bicicleta con precaución, a esa hora aun había muchos coches en la calle. Pasa con su bici cuando la luz se lo permite mientras que los autos se encontraban detenidos por la luz roja. Pero mientras que ella maneja distraída, dos pares de ojos la ven pasar de un lado para el otro. Luego ellos se miran a la cara y asienten. En lo que la luz cambia, el coche gira en la misma dirección en la que Bianca se encamina, manejan a una distancia prudente de ella entre tanto la observan. —Creo que encaja perfectamente. —Debe ser mayor, es muy tarde y aún está afuera en la calle. —¿Y si no es virgen? —Compensara el asesinato de la otra, evitara que nos quiten la cabeza o nos frían en aceite. El chófer asiente rápidamente. La ven detenerse en un cambio de luz. —La cogeremos en la próxima, es más solitario.
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