6- 𝑳𝒂 𝒍𝒍𝒆𝒈𝒂𝒅𝒂 𝒅𝒆 𝒖𝒏𝒂 𝒑𝒓𝒊𝒏𝒄𝒆𝒔𝒂.

1738 Words
Nuestra protagonista ya había pasado un año y tres meses viviendo en casa de los suegros. Su hijo estaba consentido y mimado por los señores, había peleado más de la cuenta con Teo en varias ocasiones ya que se la vivía diciéndole que sus padres no mal educaran a su hijo. Era muy raro que los papás de Casandra fueran a visitarla o que ella los viera; esporádicamente habían visto a su nieto e hija, solo cuando ella les llamaba y eso cuando tenia línea en su teléfono ya que Teo nunca le daba dinero a ella, todo se lo daba a su mamá, con la excusa que debía pagar por todo lo que los ayudo mientras no conseguía empleo. Ya tenía un buen trabajo y ganaba como él consideraba merecía. De nada servía que Casandra tuviera su cocina si a él no le agradaba nunca lo que ella hacia, así que sí, ella cocinaba y comía lo que la suegra le decía. Aunque su cuñada no vivía ahí, era tiempo de vacaciones y porque no, decidió pasarlas en casa de su madre. El cuñado de Casandra, era el que menos se metía con ella, tenia ya 17 años, siempre andaba estudiando o trabajando. Pero parecía que era el único que la respetaba ahí. - Casandra tu hijo le pego a mi hijo. La cuñada de Casandra, se la vivía acusando a su sobrino. Cuando su hijo era el grosero. Casandra tomo a su hijo y salio de la cocina. - ¿ Ahora que pasa?. Dijo la suegra cuando Casandra ya estaba en la puerta. - Ay mamá ya sabes los berrinches de tu nuera, solo le dije que su hijo le estaba pegando a mi Gaelito. - Haber Casandra, trae para acá a mi nieto, debe aprender a convivir con su primo, no va estar recluido en su cuarto solo porque no sabes educarlo. Alcanzó a Casandra en la puerta, tomo al niño y lo bajo con el primo. Casandra se cruzo de brazos, no dijo nada. Las miro y puso los ojos en blanco. - Mira mi amor él es tu primo, debes respetarlo porque es mayor que tú -La señora dejo frente a frente a los niños- Es Gael, y quiere jugar. Haber presta tus juguetes no seas envidioso. El hijo de Casandra, era envidioso porque siempre estaba solo, así que al tener otro niño no sabía convivir bien con él. Comenzó a llorar porque su primo le quito un juguete, Casandra desesperada levanto a su hijo y salio de ahí. Ya en su cuarto se sintió muy mal. Estaba llegando a su limite, pero el malestar aumento, se sintió demasiado mareada, al punto de caerse al suelo desmayada. Su hijo, que estaba jugando, la vio caerse pero al ser un niño tan pequeño no pudo hacer nada en absoluto. Como la suegra siempre buscaba como fastidiarla fue a donde Casandra para reclamarle algo, así que entro a la casa y vio que el niño andaba solo en la pequeña sala. - Mi amor. ¿Qué haces solito, dónde es que anda tu mamá?-Levanto al niño en brazos y busco a su nuera. Quien estaba desmayada en lo que era la cocina- ¡Casandra,Casandra!. La vio tirada en el suelo y fue a verla. Le grito a la hija para que acudiera en su ayuda. Minutos después Casandra reacciono, estaba en el sillón de su sala, rodeada de la suegra, la cuñada y su cuñado, que por suerte había llegado temprano de la escuela. Un poco desorientada, miro a los tres,mientras su hijo lloraba porque quería que su mamá lo abrazara. - Hijo...-Le hablo con dificultad- Ven cariño. La suegra le dio al bebé a regañadientes. - Ya vez por no comer bien, ahora va resultar que estas enferma, te digo Casandra, seras la ruina de mi hijo. - Mamá por favor. Interrumpio el cuñado de Casandra, que era el único de ahí que la consideraba un poco. - No sé que me sucedió... Dijo desorientada y con dificultad agarrándose la cabeza por el malestar.Pero era obvio que la cuñada no desaprovecharía oportunidad alguna para decir sus comentarios fuera de lugar.Así que callada no se quedo. - Pues que no comes mujer, que más, por eso estas tan flaca, ve nada más como estas -La señalo de pies a cabeza- Nada que ver a la Casandra que se caso con mi hermano, ahí si tenias figura, no que ahora mira como estas de descuidada. - Bueno ya no Paulina, neta no te pases -Su hermano la cayo, pero poco le importaba, solo alzo los hombros y puso los ojos en blanco- Ya le llame a mi hermano Casandra, me dijo que ya viene en camino. Ángel, su cuñado, trato de tranquilizarla.Ella solo asintió con la cabeza a lo que él le dijo. - Ve nada más, ve lo que haces, preocupas a mi hijo.Ya que tiene un buen trabajo solo le das preocupaciones.Cuando lo despidan por estar saliendo solo por tonterías de tu parte no te andes quejando. Casandra vio a su suegra con ganas de matarla, pero se contuvo, ya que tendría testigos. - Mamá...ya... Su cuñado quiso calmar a la señora, pero esta lo ignoro. - De haber sabido que hacías tanto drama al grado de "desmayarte" -La cuñada hizo comillas con los dedos al pronunciar la palabra- No te decimos nada de tu hijo. Pero también aprende a educarlo desde ahorita, el debe entender que no puede hacer su santa voluntad. Te imaginas cuando este más grande, sera un insoportable. Quien lo decía, su hijo era el niño mas envidioso y mal portado pero solo veía ese defecto en los hijos ajenos. - Ángel ve a ver si ya llego tu hermano, escuche un carro. La señora mando a su hijo, mientras ellas se quedaban ahí diciendo sandeces. - Gaelito, hijo deja ahí. La cuñada, "regaño" a su hijo por estar agarrando las cosas de Casandra.Ella solo quería que se salieran para estar sola. - Me llevo a mi niño -La señora levanto al hijo de Casandra en sus brazos para llevarselo- Así te recuperas mas rápido. - No, yo estoy bien, deje aqui a mi hijo. Madre e hija se miraron, sintiéndose ofendidas. Casandra se levanto y tomo a su hijo. Escucho la puerta de la cual venía entrando Teo. - ¿ Qué paso?. La madre del mismo, corrió a saludarlo, la hermana igual. Casandra estaba cargando a su hijo, mientras Teo llegaba hasta ella. - Nada, que tu esposita es medio delicada -Contesto la hermana con fastidio- Ya sabes, lo de siempre con esta mujer, dramas y más dramas. - Se desmayo tu mujer hijo. Le digo que no come, ve como esta de delgada. Al rato dirá la gente que ni de comer le das y seras la comidilla del vecindario. - ¿ Qué paso Casandra?. Pregunto Teo un tanto serio. - Ya te dijimos hijo, mira, nos llevábamos al niño y ustedes hablan. La señora le quito al niño a su nuera y se salio junto a su hija de ahí. Teo vio a Casandra, ella solo puso los ojos en blanco pasando las manos sobre su rostro porque al final la señora sí se llevo a su hijo. Cuando se quedaron solos ella soltó una noticia casi asegurada. - Creo que estoy embarazada. Soltó la bomba con preocupación, caminando de un lado para otro, sin saber en realidad que hacer. - ¿ Qué?. Su esposo la miro caminar de un lado a otro con la calma del mundo. - Eso Teo, estoy embarazada. - ¿ Cómo estas tan segura?. - Por que conozco mi cuerpo, porque soy muy regular cada mes y no me ha llegado lo que ya sabes. - Bueno...eso es bueno, no es porque estés muy delgada que te desmayaste.Pero debemos ir al doctor para que te cheque. Le dijo tan quitado de la pena que Casandra casi lo estrangula. - ¡Teo, otro hijo, otro!. Casandra no tenía ganas de nada, se dejo caer en el sillón paso sus manos en su cabello y miro a la nada. - Lo dices como si fuera algo terrible Casy. ¿Tan desagradable es que tengas otro hijo mio?. Casandra dio un suspiro, Teo se sentó a su lado, tomo sus manos y la vio a los ojos. - Ya tengo trabajo Casy. ¿Es lo que querías no?.Estamos casados.¿ En dónde esta lo malo si estas embarazada?. - No es lo que quería Teo, es lo que debe ser, no íbamos a vivir de tus padres toda la vida.Aunque de nada sirvió tampoco, sí, ya tienes tu sueldo.¿Qué cambio para mí?. Solo que ya no me da vergüenza agarrar un pan o un plato de comida, porque tú le das todo a tu mamá. - Casy, tú sabes porque, ella me ayuda a guardar mi dinero. Aparte, recuerda todo lo que nos ayudaron cuando todavía no conseguía trabajo.No debemos olvidar eso. - Ay por favor Teo, dudo mucho que este guardando tu dinero; casualmente desde que le das tu sueldo sale mucho con tu hermana, y gasta en cosas que no necesita. - Bueno, pues es que una parte sí se la doy a ella. Casandra miro a su esposo atónita no daba credito a lo que estaba escuchando. Se levanto del sillón a punto de explotar y ahora no se detuvo a nada. - ¡¿Me quieres decir que tu sueldo se lo das a ella para que gaste en lo que quiera mientras que yo, tu esposa, estoy aquí encerrada todos los malditos días solo viendo como se compra cosas ella?!. Casandra estaba muy enojada, no podía creer lo que su marido estaba haciendo. - Calmate es mi mamá. Como siempre dando razones tontas intento justificarse. - ¡Y yo tu esposa Teo!. La chica estaba furiosa, quería que su esposo entendiera su mal comportamiento. - ¿Qué puedes necesitar si aquí lo tienes todo?. Estaba indignada, furiosa, quería ahorcar a este hombre que tenia en frente. - ¡No puedo creerlo...de verdad que eres increíble Teo.Cada que te pido dinero para tu hijo, nunca tienes, nunca y mira con lo que estas saliendo!. Lo que no sabia Casandra es que su suegra estaba escuchando todo justo afuera de la puerta. Ahora le tendría más coraje si es que su hijo ya no le daba el dinero
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