Me desperté al sentir los molestos rayos del sol en mi rostro, me tapo con la colcha pero no sirve de nada porque siento como me la quitan de encima.
— Vamos pequeña levántate que ya es medio día. — Escucho que dice mi nana pero sigo durmiendo— Bien, vos te lo buscaste.
Luego de eso escucho como sale de mi habitación para dejarme dormir en paz.
Sueño que estoy en una isla, tomando el sol en la arena cuando siento agua caerme en la cara y me incorporo en la cama de un salto.
— ¡Nana!
— No es mi culpa que no quieras levantarte niña, anda arriba vístete y baja a comer que tu padre llamo, quiere que le ayudes en la empresa esta tarde como traductora.
— Bien, dile que allí estaré.
— Perfecto mi niña baja a comer que te hice tu comida favorita.
Y solo eso necesito para salir de un salto de la cama y meterme al baño corriendo mientras escucho salir a mi nana riendo de mi cuarto. No me culpen, mi comida favorita es pollo al horno con puré de papas y de solo imaginarmelo se me hace la boca agua, mejor me apresuro.
Ya en el baño me desvisto y me doy una ducha de agua tibia. Una vez afuera voy a mi armario para buscar algo que ponerme.
Me arreglo el cabello y una vez lista bajo a la cocina.
— Aquí estoy nana.
— Que bien mi niña come y luego sales a la oficina de tu padre. — Dicho esto me da un plato de pollo, verduras, puré de papas y un vaso con jugo de naranja, yo no tardo en empezar a comer.
— Esta deliciosa nana.
— Lo se mi niña pero come despacio nadie te la va a robar. — Me dice riendo.
Cuando acabe todo deje los platos en el lavado y subo a lavar mis dientes.
Agarro mi cartera meto mi teléfono, mi monedero y mis llaves; bajo a la sala y paso por la cocina para avisarle a mi nana que me voy, ya lista salgo por la puerta principal hasta llegar a mi auto y prendo rumbo hasta las empresas Miller.
…
Llegó a la empresa 20 minutos después y me bajo para adentrarme al edificio.
— Buenas tardes Mirta. — Saludo a la recepcionista cuando paso frente al mostrador hacia el elevador.
— Buenas tardes Señorita Miller.
Sin más demora me adentro en el elevador y presiono el botón que da al último piso.
Cuando las puertas están por cerrarse una mano las detiene, alzó la mirada y me encuentro unos ojos hipnotizantés, me quedo sin habla incapaz de poder despegar la mirada de la suya.
Es el hombre más hermoso que he visto en mi vida, pelo n***o, fracciones bien marcadas, unos ojos atrayentes, un cuerpo de Dios griego, es como de mi edad quizás un par de años más.
Salgo de mi ensoñamiento al percatarme de que lo he detallado descaradamente al igual que el a mí; sin más se adentra al elevador y las puertas se cierran creando un silencio extraño hasta que estas se vuelven a abrir un piso antes que mi parada y veo que el sale.
Eso fue tan raro.
Respiro tratando de normalizar mi pulso antes de que las puertas se vuelvan a abrir y sin más salgo con dirección a la oficina de mi padre.
— Buenas tardes Clara, ¿Está ocupado mi padre?, es que me mandó a llamar. — Le pregunto a la secretaria de mi padre al estar enfrente de esta.
— Buenas tardes Señorita, su padre está con el señor Carter pero me dijo que si llegaba que pasara de igual modo.
— Bien, gracias clara y con permiso. — Le digo para así darme vuelta y tocar la puerta del despacho de mi padre, recibiendo un ¨Pase¨ como respuesta.
Entró al despacho de mi padre y lo halló sentado en su escritorio hablando animadamente con un señor de su edad, en una de las sillas enfrente del mismo; cuando me ven ingresar ambos se levantan de sus sillas.
— Buenas tardes, disculpen la interrupción. — Digo mientras camino hacia mi padre para saludarlo.
— Hija no te preocupes no estas interrumpiendo de hecho que bueno que ya estás aquí porque te estábamos esperando, mira te presento a mi socio el señor Isaac Carter el estará hoy en la reunión. — Me dice mientras me presenta al Señor con el que hace un momento platicaba.
— Mucho gusto Señor Carter, Isabella Miller.
Extiendo mi mano la cual acepta dando un apretón.
— El gusto es mío Isabella, pero me puedes decir Isaac ya siento que te conozco tu padre me habla mucho de ti y de lo orgulloso que está de su hija.
Siento mi cara arder, mi padre siempre se la pasa hablando y presumiendo de la única hija que tiene con todos sus amigos, ya no me extraña pues siempre me lo dicen pero no deja de ser vergonzoso hay veces que dice cosas de cuando era una niña.
Ambos ríen al ver mi cara roja y le doy un pequeño golpe juguetón en el hombro a mi padre.
— Tranquila Isa solo le conté cosas buenas. — Me dice riendo mientras me abraza por los hombros — Pequeña antes de que se me olvide esta noche preparé una cena en casa irá la familia Carter, tenemos una noticia que darte.
Frunzo el ceño ante su tono serio y lo referente a la noticia, pero no le doy muchas vueltas quizás que negocio quieren hacer.
— Claro padre estaré a tiempo para la cena.
— Bien, entonces empecemos.
Y así pasamos casi toda la tarde en esa dichosa reunión con mi padre y el Señor Carter.