La misma noche Miami Gabriela Todo el trayecto en el auto fue un calvario sabiendo que estaba sentado a mi lado un mafioso calculador, frío y despiadado, la realidad es que había estado durmiendo con el diablo y no abrí los ojos a tiempo por ingenua, por creer que un poco de comodidad aliviarían mis heridas, aunque también estaba cansada de hacer las cosas de la forma correcta, pues recibí muchos golpes en la vida de imbéciles que solo se burlaron de mí, claro que el mayor de los desgraciados fue mi exnovio, ese me rompió las alas muy joven y me dejo un herida imposible de sanar, fue mi verdugo enseñándome el dolor en su máxima expresión, y una parte de mí se murió, o como dicen las personas a punta de golpes el corazón se me endureció. Es verdad no le encuentras sentido a amar, a com

