prologo

291 Words
El aire estaba cargado de una tensión invisible, palpable, que solo Emma podía percibir. Habían pasado semanas desde que dejó a Alexander, pero su sombra seguía persiguiéndola. Cada rincón de su nuevo refugio le recordaba el control que alguna vez había tenido sobre ella, su forma de hacerla sentir pequeña y, al mismo tiempo, la única persona en el mundo. La decisión de alejarse había sido la más difícil de su vida, pero también la más necesaria. Emma acarició el borde del vaso de vino que tenía frente a ella, mientras miraba por la ventana de su pequeño apartamento. Afuera, la vida continuaba como si nada hubiera pasado, pero en su interior, una tormenta no dejaba de arremeter. Había esperado que el dolor disminuyera con el tiempo, que la distancia entre ellos curara las heridas que Alexander le había dejado. Pero cuanto más lejos estaba de él, más se daba cuenta de lo profundamente enredados estaban sus corazones. Alexander Novikov no era un hombre que se rindiera fácilmente. A pesar de su orgullo herido, Emma sabía que él no la dejaría ir tan fácilmente. Podía sentirlo incluso desde la distancia: esa posesividad oscura, la forma en que él la había marcado, reclamándola como suya, aunque no lo admitiera. Sin embargo, las cartas ya estaban echadas. Emma no estaba sola. Su hermana Sofía había llegado inesperadamente, trayendo consigo una luz en medio de su caos. Con su presencia, Emma se aferraba a la esperanza de una vida normal, lejos del peligro, del poder asfixiante de la mafia. Pero, en el fondo, sabía que su vida nunca volvería a ser normal. Alexander seguía allí, en la penumbra, observando, esperando. Y el destino, implacable, ya había trazado el camino que los volvería a unir.
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