—¿Hoy tienes escuela? —pregunta, luego frunce el ceño—. Me siento como si estuviera con una escolar — —Bueno, lo estás, solo tengo dieciocho —digo rodando los ojos. —Tienes razón, ¿luego nos vemos en tu nuevo departamento? —pregunta, ahora es mi turno de fruncir el ceño. —¿Cómo sabes? — —Nena, ¿te olvidas de quien soy? —dice levantando una ceja. —Claro que no, ¿me seguiste? — —No, yo no —guiña un ojo—. Aunque me molesta que hayas ido con Max, y ahora él sabe dónde vives —dice. Me tiro en su sofá, Alex había mandado a uno de sus choferes, a buscarle una camisa y una blusa para mí, no sé de donde la sacaría, es decir, si acaso la iba a comprar o no, solo esperaba que fuera una bonita y que me quedara. —Espero que la blusa convine con mi pantalón —digo, él asiente, esta en su asiento,

