“Tan cruel como para tener casi una belleza animal” Charles Bukowki Él cerró la puerta detrás de mí. Di otro paso al darme cuenta de que estaba demasiado cerca de él, y no me gustaba. Miré alrededor. Era un departamento lujoso, muy lujoso, pero claro, aparte de narcotraficante, era empresario. Muy inteligente. Yo jamás me esperaría que este tipo fuera un temido narcotraficante, y también asesino. Nunca me esperaría que este hombre hubiera matado a sangre fría a su padre, pero claro, las apariencias engañaban. —¿Qué quieres proponerme? —pregunté, ya que él no decía nada. —Sé que te persigue la policía. —Eso lo sabía toda la ciudad ya—. Te ofrezco protección, y a cambio trabajas para mí. ¿Trabajar para él? Román apareció en mi mente de inmediato. No quería hacer los trabajos que él hací

