Decidí salir del armario, así que, caminé rápido hacia la puerta y cuando la abrí, estaban todos en silencio en mi habitación. Me miraron expectantes esperando a que yo hablara. Ahora sí, que debía ser fuerte y valiente. Alguien estaba tras de mí y debía convertirme en una mujer precavida y cautelosa con todo lo que iba a comenzar a hacer. Absolutamente con todo. Así que, me armé de valentía y dejé de autocompadecerme en ese mismo segundo. La Lena triste y adolorida, se había ido al último rincón de mi cerebro. En cambio, había resurgido una Lena fuerte, segura de sí misma y lista para todo. —Quiero ver las cámaras de esta casa— dije seria levantando una ceja. Al parecer, nadie quiso llevarme la contraria y fue Erik quien me guio hacia la sala de vigilancia que había en aquella casa. No

