xii.

1578 Words
.:. CHAPTER TWELVE.:. ( TIME WITH HARRY ) -¡NO PUEDO! ¡ NO ME SALE! -se quejo Lyra dejándose caer en una silla cercana. -Con paciencia lo vas a poder lograr, Lyra -apoyó Dumbledore con una voz tranquila- Creo que ya fue suficiente por hoy. -No, no logre hacer nada. Podemos seguir -dijo parandose rápidamente. -Es bueno ir por pasos, Lyra. Hoy aprendimos la teoría y mañana hacemos la practica. -Bueno -dijo desganada tomando su campera de cuero pasar salir rumbo al Gran comedor. La lección con Dumbledore habia sido bastante temprano para el gusto de la rubia y no habia tenido tiempo de pasarse por las cocinas a desayunar. Asi que ahora iba en dirección al Gran Comedor donde supuso que sus amigos estarian. -Nix, ¿donde estuviste? -preguntó Ron apenas la ojigris se sento. -Lecciones con Dumbledore -dijo con la boca llena ganandose una cara de asco de Hermione. -Le estabamos diciendo a Harry que les vamos a traer un montón de golosinas de Honeydukes. -Sí, montones -dijo Ron. -No se preocupen por mí -dijo Harry- Ya nos veremos en el banquete. -Por mi si preocupense, quiero chocolate. Los acompañaron hasta el vestíbulo, donde Filch, el conserje, de pie en el lado interior de la puerta, señalaba los nombres en una lista, examinando detenida y recelosamente cada rostro y asegurándose de que nadie salía sin permiso. -¿Te quedas aquí, Potter? -gritó Malfoy- ¿No te atreves a cruzarte con los dementores? Lyra estaba por contestar algo para defender a su amigo pero Harry la tomo de la mano y volvieron por las escaleras de mármol y los pasillos vacíos, hasta llegar a la torre de Gryffindor. -¿Contraseña? -dijo la señora gorda despertándose sobresaltada. -¿Cual era? -preguntó Lyra para si misma. Harry rio un poco por la corta memoria de la rubia y dijo: -Fortuna maior. El retrato le dejó paso y entraron en la sala común. Estaba repleta de chicos de primero y de segundo, todos hablando, y de unos cuantos alumnos mayores que obviamente habían visitado Hogsmeade tantas veces que ya no les interesaba. -¡Harry! ¡Harry! ¡Hola, Harry! -Era Colin Creevey- ¡Hola, Nix! -saludo cuando la vio- ¿No van a Hogsmeade? ¿Por qué no? ¡Eh! -Colin miró a sus amigos con interés- ¡si quieren pueden venir a sentarte con nosotros! -No, gracias, Colin -dijo Lyra y levanto la mano que tenia agarrada con Harry para que el chico la mirara- Vamos a dar un paseo. -Oh... yo no sabia, lo siento -se disculpó para volver rápidamente con sus amigos. -¿Un paseo? -preguntó Harry sonriendo mientras salian. -Si, hace tiempo que no tenemos una de nuestras charlas profundas -dijo riendo. Subieron una escalera, e iban por otro pasillo cuando dijo una voz que salía del interior de un aula: -¿Lyra? ¿Harry? -los dos retrocedieron para ver quién los llamaba y se encontraron al profesor Lupin, que los miraba desde la puerta de su despacho- ¿Qué hacen? ¿Dónde están Ron y Hermione? -En Hogsmeade -respondió Harry. -Nos abandonaron -dijo Lyra ganándose una sonrisa de Lupin. -Ah. ¿Por qué no pasan? Acabo de recibir un grindylow para nuestra próxima clase. -¿Si? -preguntó con ilusión Lyra. -¿Un qué? -preguntó Harry. Lyra se acercó al depósito de agua para mirar. -Es un demonio de agua -dijo Lupin, observando a Lyra mirar el grindylow- No debería darnos muchas dificultades, sobre todo después de los kappas. El truco es deshacerse de su tenaza. ¿Te das cuenta de la extraordinaria longitud de sus dedos? Fuertes, pero muy quebradizos. -¿Una taza de té? -preguntó Lupin, buscando la tetera- Iba a prepararlo. -Bueno -dijo Harry mientras Lyra asintia. -Siéntense -dijo Lupin, destapando una caja polvorienta- Lo lamento, pero sólo tengo té en bolsitas. Aunque me imagino que estarás harto del té suelto. Lyra rio ganandose una mala mirada de Harry. -¿Cómo lo sabe? -preguntó Harry. -Me lo ha dicho la profesora McGonagall -explicó Lupin- No te preocupa, ¿verdad? -No -respondió Harry. -¿Estás preocupado por algo, Harry? -No. -Si que lo estas -dijo Lyra mirandolo. -Bueno, ¿Recuerda el día que nos enfrentamos al boggart? -Sí -respondió Lupin. -¿Por qué no me dejó enfrentarme a él? -le preguntó. Lupin alzó las cejas. -Creí que estaba claro. -¿Por qué? -volvió a preguntar. -Bueno -respondió Lupin frunciendo un poco el entrecejo- pensé que si el boggart se enfrentaba contigo adoptaría la forma de lord Voldemort. Lyra miro al profesor Lupin acordandose de la luna llena. -Es evidente que estaba en un error -añadió Lupin- Pero no creí que fuera buena idea que Voldemort se materializase en la sala de profesores. Pensé que se aterrorizarían. -El primero en quien pensé fue Voldemort -dijo Harry- Pero luego recordé a los dementores. -Ya veo -dijo Lupin pensativamente- Bien, bien..., estoy impresionado. Eso sugiere que lo que más miedo te da es... el miedo. Muy sensato, Harry. Lyra iba a hablar pero la interrumpieron unos golpes en la puerta. -Adelante -dijo Lupin. Se abrió la puerta y entró Snape. Llevaba una copa de la que salía un poco de humo. -¡Ah, Severus! -dijo Lupin sonriendo-Muchas gracias. ¿Podrías dejarlo aquí, en el escritorio? -Snape posó la copa humeante- Estaba enseñando a Lyra y a Harry mi grindylow -dijo Lupin con cordialidad, señalando el depósito. -Fascinante -comentó Snape, sin mirar a la criatura- Deberías tomártelo ya, Lupin. -Sí, sí, enseguida -dijo Lupin. -He hecho un caldero entero. Si necesitas más... -Seguramente mañana tomaré otro poco. Muchas gracias, Severus. -De nada -respondió Snape. Salió del despacho retrocediendo, sin sonreír y receloso. -El profesor Snape, muy amablemente, me ha preparado esta poción -dijo- Nunca se me ha dado muy bien lo de preparar pociones y ésta es especialmente difícil. -Cogió la copa y la olió- Es una pena que no admita azúcar -añadió, tomando un sorbito y torciendo la boca. -¿Por qué...? -comenzó Harry. Lyra captando rápidamente sobre que era la poción asi que se apresuro a hablar para no hacerle pasar un mal momento a Lupin. -No creo que te interese Harry, ¿Por que no salimos un poco? -preguntó levantandose y tomando a su amigo por los hombros para que se levante también. Lupin paso la mirada de Lyra a Harry. ↺ - AQUI TIENEN -dijo Ron- Hemos traído todos los que pudimos. -¿Y mis chocolates? -preguntó Lyra asomando la cabeza sobre el hombro de Harry. -Yo los tengo -dijo Hermione entregandoselos. -Gracias, te amo -le dijo la rubia abrazando a su amiga. La comida fue deliciosa. Incluso Hermione y Ron, que estaban que reventaban de los dulces que habían comido en Honeydukes, repitieron. El banquete terminó con una actuación de los fantasmas de Hogwarts. Harry, Lyra, Ron y Hermione siguieron al resto de los de su casa por el camino de la torre de Gryffindor, pero cuando llegaron al corredor al final del cual estaba el retrato de la señora gorda, lo encontraron atestado de alumnos. -¿Por qué no entran? -preguntó Ron intrigado. -Dejenme pasar; por favor -dijo la voz de Percy. Se esforzaba por abrirse paso a través de la multitud, dándose importancia- ¿Qué es lo que ocurre? No es posible que nadie se acuerde de la contraseña. Dejenme pasar, soy el Premio Anual. -Odio a tu hermano -dijo Lyra acercándose más a Harry para dejarle lugar a Percy. La multitud guardó silencio entonces, empezando por los de delante. Fue como si un aire frío se extendiera por el corredor. Oyeron que Percy decía con una voz repentinamente aguda: -Que alguien vaya a buscar al profesor Dumbledore, rápido. Al cabo de un instante hizo su aparición el profesor Dumbledore, dirigiéndose velozmente hacia el retrato. Los alumnos de Gryffindor se apretujaban para dejarle paso, La señora gorda había desaparecido del retrato, que había sido rajado tan ferozmente que algunas tiras del lienzo habían caído al suelo. Faltaban varios trozos grandes. Dumbledore dirigió una rápida mirada al retrato estropeado y se volvió. Con ojos entristecidos vio a los profesores McGonagall, Lupin y Snape, que se acercaban a toda prisa. -Hay que encontrarla -dijo Dumbledore- Por favor; profesora McGonagall, dígale enseguida al señor Filch que busque a la señora gorda por todos los cuadros del castillo. -¡Apañados van! -dijo una voz socarrona. Era Peeves, que revoloteaba por encima de la multitud y estaba encantado, como cada vez que veía a los demás preocupados por algún problema. -¿Qué quieres decir, Peeves? -le preguntó Dumbledore tranquilamente. -Le da vergüenza, señor director. No quiere que la vean. Es un desastre de mujer. La vi correr por el paisaje, hacia el cuarto piso, señor; esquivando los árboles y gritando algo terrible -dijo con alegría- Pobrecita. -¿Dijo quién lo ha hecho? -preguntó Dumbledore en voz baja. -Sí, señor director -dijo Peeves, con pinta de estar meciendo una bomba en sus brazos- Se enfadó con ella porque no le permitió entrar, ¿sabe? Peeves dio una vuelta de campana y dirigió a Dumbledore una sonrisa por entre sus propias piernas. -Ese Sirius Black tiene un genio insoportable. Instintivamente Lupin, Snape y McGonagall giraron sus cabezas para ver a Lyra quien estaba sonriendo. -Bueno, ya que Sirius esta en Hogwarts tal vez lo busque para hablar un poco sobre familia. -¡Lyra! -la reto Hermione.
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