EMMA Mi charla con Bonnie al parecer tenía que esperar. Lo supe cuando lo vi llegar a la cafetería y mi corazón se aceleró. —¿Qué haces aquí? —le pregunto con tono crudo, alejando un poco mi brazo del suyo, que se chocan cuando damos otro paso. Es culpa mía. Es como una clase de imán, que por más que trato de mantener lejos mi cuerpo quiere tener cerca. Estoy mal. Estoy hasta el puto copete de mal, pero no puedo dejar de pensar en él como lo hacía antes. Como el hombre con el que me casaría y tendría una gran vida. Noah se mantiene en silencio, solo camina a mi lado sosteniendo mi cartera como cuando salíamos de la universidad en primer año, pero con la diferencia de que antes iba sonriendo mientras me contaba algo del entrenamiento de fútbol, o de los juegos, o de los dibujos que ha

