—¿Ya me dirás a dónde vamos?. Lo escucho soltar una risita. —Ya casi llegamos, Emma. —Alex, el pañuelo me está dando comezón en la nariz y… Dejo mis palabras al aire cuando el paño vuela lejos de mis ojos y una gigantesca mesa es lo único que llena mi vista. —¿Qué…?. —Esta es solo la primera de las paradas que haremos, nena. Estoy enfrente de un enorme comedor redondo hecho de madera, rodeada por cuatro paredes pintadas de color salmón, un juego de sillas de madera con olor a barniz y a madera nueva, y parada sobre un piso alfombrado con estampados en forma de rombos. —¿Me puedes explicar…Esto…? —Es la casa que compré hace un año, Em. Aquí viviríamos después de la boda. —Sonríe viendo mi cara escéptica, llevando sus manos a las bolsas delanteras de su pantalón formal de col

