EMMA No recordaba la última vez que un sentimiento tan avasallador me había inundado el pecho de una manera explosiva, de esos que sabían quedarse en lo más profundo de nuestros corazones y se volvían perennes. De hecho, la única vez que sentí esta clase de miedo fue cuando supe que mi pequeño John venía en camino. Desde ese momento supe que nada sería lo mismo. Pero… ahora no sabía porqué, pero ese sentimiento se repetía y eso que aún no abría los ojos. Me sentí ligera de nuevo, pero he de decir que me dolía la cabeza y tenía unas enormes ganas de vomitar. Aún así, al sentir el olor de algo que parecía ser alcohol mezclarse con desinfectante y un delicioso olor a Lima y musk, aquello se fue pasando, y sentí más calma, más tranquilidad y una cómoda calidez en mi cuerpo Abrí los ojos

