Capítulo 12. Una confesión.

1014 Words
Aún me sentía algo molesta por descubrir que él reveló mi secreto, y peor aún a la que podría decirse es mi rival de amores, caminaba en silencio a su lado, pensativa e incómoda, ligeramente sofocada por la rabia en mi interior y mi esfuerzo por reprimirlo, sintiendo como su mano se aferraba a la mía, sin soltarme ni un segundo. Veía fijamente las espaldas de la princesa y Marco, ya que habían salido antes que nosotros, pero también sentía la fluctuante mirada de William sobre mí, como me observaba de reojo, suponía yo, descifrando mi semblante. -Escucha,- me detuvo abruptamente colocándose frente a mí -de que estás molesta y ahora que lo pienso quizá debí hablarlo contigo primero, pero quería saber si la princesa estaría dispuesta a no solo apoyarnos militarmente en lo que sea que pueda pasar, sino también, a romper con el compromiso matrimonial que se había arreglado entre nosotros sin presentar un conflicto entre las naciones y yo… -Espera, tú... - lo interrumpí, ya que mi mente había dejado de funcionar por algunos segundos al escucharlo. -Tú acabas de... ¿Rompiste tu compromiso con ella? ¿Por qué? Mis susurros se escuchaban apresurados y mis ojos se habían abierto por completo mientras ponía mis manos sobre sus mejilla, quería besarlo pero a la vez un miedo frío se apoderó de mi, sin embargo, él solo dejó salir una deslumbrante sonrisa, una que me quito el aliento. -Claro, dime ¿qué más podía hacer si alguien ya había robado mi corazón?- Preguntó mientras imitaba mi acción y tomaba mi rostro entre sus manos acercando nuestras frentes hasta tocarnos, podía sentir su aliento rozando la piel de mi rostro encendiendo todas y cada una de mis terminaciones nerviosas y acelerando mi respiración. -Sé que no tenemos mucho tiempo de conocernos, pero, desde el primer momento me sentí atraído hacia ti y con cada minuto que pasamos juntos me siento más y más enamorado de ti y sé que de alguna forma tú también sientes lo que ocurre cuando te tocó,- comenzó a acariciar con suaves movimientos circulares mis mejillas mientras hablaba, acercando nuestros rostros cada vez un poco más -sé que puedes sentir la magia que explota a nuestro al rededor cuando estamos juntos,- cerré los ojos y deje que mi errática respiración llenará el espacio, sabía que desde que inicie esta historia me había sentido especialmente atraída hacia el personaje del príncipe, sabía que desde el día uno había llenado mis sueños y mente dé él y comenzaba a dolerme que viera a Morgana y no a mí, unos celos irracionales me hicieron soltar una lágrima -puedes sentir la tensión cuando te beso, puedo sentir a tu corazón latir acelerado incluso solo estando cerca de ti, sé que sientes lo mismo que yo y quiero explorarlo y ver el mundo que podríamos crear juntos. -¿Qué pasaría si no fuese realmente quien tú crees que soy? ¿Qué pasaría si en lugar de llevarte a conocer el cielo te llevase hasta mi infierno?- Sentí como otra lágrima escapaba de mí, pero él la limpio con rapidez de mi piel, quería decirle de alguna forma que yo no pertenecía aquí, que venía de un mundo que me había mostrado tanta bondad como maldad, quería decirle toda la verdad, pero sabía que no era el momento, que quizá nunca lo sería. -Entonces te seguiré tan lejos como podamos viajar, nos conoceremos en el camino y me seguiré enamorando de cada faceta que descubra, porque sé que tú eres mi alma gemela y así como tienes aún muchas que contarme, yo te contaré y mostraré a ti todo lo que soy, no tengo miedo de lo que pueda descubrir, pero si me asusta no poder hacerlo, estoy listo para vivir la aventura que es la vida a tu lado, dime, ¿estás lista tú? Solté un sollozo manteniendo mis ojos firmemente cerrados, pero asentí firmemente, convencida de que lo que sentía por él podía llegar a ser mutuo, si él decidía elegirme estaría por verse, pero mientras tanto le mostraría quien soy y elegiría tomar su mano en este camino, le diría todo, solo debía encontrar el momento correcto para hacerlo, y que el tiempo que tenga que pasar en esta historia, se convierta en la nuestra, viviría por siempre entre las palabras sobre un papel, me aseguraría de ello. -Esa es mi chica- sin perder un momento más acercó nuestros labios y me atreví a pasar los brazos por su cuello, pegándolo a mí, profundizando el beso hasta que nos arrebatara el aliento, dejando salir mi miedo y llenándome de la magia que nacía de nosotros. Pasamos algunos segundos así; sin embargo, un carraspeo nos hizo separarnos, volteamos enseguida y observamos como tanto la princesa como Marco nos observaban entre asombrados y divertidos, pero cambiando rápidamente a una actitud que pretendía ser de molestia. -Vamos que no tenemos toda la noche, hay una declaración que hacer y la fiesta está por comenzar.- Nos regañó la princesa mientras cruzaba los brazos sobre su pecho y golpeteaba el suelo con el pie. -Además, tu dama de compañía lleva ya un rato aguantándose la risa y tratando de disimular su presencia. Dirigí mi mirada hacia donde observaba la princesa y le sonreí a mi joven amiga, di un paso atrás y tomé la mano del príncipe entrelazando mis dedos con los suyos, acto que me ganó un grito excitado de la emocionada Sarahi. -Vamos mi señora,- limpio mis mejillas con rapidez dejando mi maquillaje perfecto otra vez -estaré con usted en todo momento, haremos de este evento algo inolvidable. Devolviéndole la sonrisa la abracé con mi brazo libre y asentí suavemente. -De acuerdo, estoy lista, hagamos esto.- Sin perder tiempo enderece la espalda, levante la cabeza y di un paso hacia el frente, siguiendo el camino que una orgullosa princesa estaba abriendo y una feliz amiga, estaba cerrando, lista para enfrentarme a lo que fuera, sospechando que sería declararle la guerra a un rey que había robado algo y que Morgana estaba ansiosa por recuperar.
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